Capítulo Uno
El significado de la lealtad y la piedad
filial
Sección 1. La lealtad y la piedad filial
forman parte del pensamiento central en la cultura coreana
Una
persona cuyo norte sea la piedad filial, considera en primer orden a sus padres
cuando se presentan grandes situaciones. En el mundo caído, pecaminoso, las
personas piensan primero en su cónyuge cuando ven algo bueno. Esta situación
debe cambiar, a menos que ustedes compren algo precioso primero para sus
padres, y luego para su esposa o esposo. De acuerdo a esta idea, los hombres
deberían primero comprar ropas para sus padres, y luego para su esposa e hijos,
antes de comprar ropas para ellos mismos. También se debería atender y servir a
los padres incluso cuando comen. Y este pensamiento debe trasladarse al mundo
satánico para transformarlo.
También
es costumbre coreana, el guardar duelo. Por tanto, en Corea, una persona cuida
la memoria de sus padres con devoción por lo menos tres años después de sus
muertes. Incluso, era común que un hijo de devoción filial cuando atendía a sus
padres por un período de tres años de duelo después de sus muertes, llegaba a
construir una choza de barro al lado de la sepultura y vivía allí a fin de
caminar el sendero de la piedad filial; así que cuando los hijos vayan al mundo
espiritual, sus padres no podrían negar que son dignos descendientes coreanos.
Las familias bendecidas deben, sobrepasar este estándar, acumulando buenos
puntos por los méritos de vivir sus vidas sirviendo y cuidando de sus padres. (26-297, 10.11.1969).
El
pueblo coreano, es una raza que respeta la lealtad y la piedad filial, desde
tiempos antiguos. Recuerdo, una ocasión que fui invitado a asistir a la
ceremonia del Día de las Fuerzas Armadas en la Plaza Yoido, y sentí gran
satisfacción al observar a nuestros jóvenes y dignos soldados. Era
verdaderamente impresionante el ver como las columnas militares marchaban ante
el estrado, todos ellos gritaron el lema, “¡Choong Hyo!” (Lealtad y devoción
filial). Y pensé que, para una nación que ha sido escogida por Dios, este lema,
se presentaba más como una revelación. Yo dudo que, en otros lugares del mundo,
puedan encontrarse fuerzas armadas que tenga un lema como el usado por el
ejército coreano.
Como los coreanos son una raza que muestra
lealtad y piedad filial enrumbada hacia el Cielo, entonces el espíritu de
lealtad y piedad filial ha llegado a ser el pensamiento central de la nación.
La piedad filial que Shim-jeong manifestó hacia su padre ciego, la fidelidad
que Chun-hyang mantuvo hacia su esposo, la lealtad que Mong-ju Jeong expresó
hacia su rey, el espíritu que Gwan-soon Yu reveló cuando por su país cuando fue
martirizada, muestra el espíritu de lealtad y la piedad filial coreana, en sus
narraciones folklóricas e historia real. Esta situación no puede encontrarse en
el mismo grado en ningún otro país o en cualquier otra era.
Este
espíritu de lealtad y devoción hacia nuestros padres, y de fidelidad
incambiable, son como el pino y el bambú, constituyen el pensamiento central y
el espíritu para la realización en el futuro del Reino de los Cielo sobre la Tierra. Entendiendo
que el Reino de los Cielos es la nación de Dios, ustedes deben ser leales a
este país, y como Dios es el Padre de toda la humanidad, ustedes deben mostrar
piedad filial eterna hacia El. No importa de qué manera Dios probó a los
coreanos, al igual que lo hizo conjuntamente con diferentes personas del mundo,
como Dios no pudo encontrar personas cuya virtud y fidelidad, basadas en el
espíritu de la lealtad y la piedad filial, sean tan elevadas como la de los
coreanos, El escogió a Corea y ya viene a ver la nación. (100-252, 19.10.1978).
Aunque
pase un siglo o un milenio, los hijos de devoción filial, no deberían abandonar
a sus padres. Ustedes deberían decir, “¡debemos estar juntos!”, ustedes deben
ser personas que conmuevan los corazones de sus padres, hasta llegar a un punto
donde ellos digan, “¡si es posible, me gustaría quedarme con ustedes para
siempre!” Ustedes deben ser hijos de piedad filial. El amor paternal es tal que
no importa que tan malos sean sus hijos, los padres siempre tienen como
pensamiento principal el estar con ellos. Esto es verdad. ¿Pero qué hay de los
hijos que carecen de piedad filial?, a aquellos que no les gusten estar con sus
padres. Ustedes todavía pueden encontrar tales relatos alegóricos en la Biblia , ¿O no? Algunos ni
siquiera quieren estar con sus hermanos. Ellos quisieran hacer y vivir como a
ellos les gusta. ¿Qué clase de semilla es esta? Es la simiente de la
desobediencia. (147-292,
1.10.1986).
Los
hijos de devoción filial olvidan su propia situación y piensan primero en sus
padres. Ellos vivirán siempre para sus padres, con un corazón lleno de
lágrimas. Los sujetos leales son aquellos quienes, en situaciones de crisis,
relegan sus circunstancias personales y toman el camino de la lealtad, y su
primera preocupación es por las dificultades que el rey atraviesa, olvidándose
de sí mismos y sacrificando sus intereses y todo lo que los vincula hasta
llegar al cenit de la lealtad y de la piedad filial. (37-33,
22.12.1970).
En
una familia, sea éste un hombre o una mujer, un hermano o una hermana, todos
deben querer llegar a ser hijos e hijas filiales, centrados en el amor, ellos
deben ser como un cuerpo. Para unificar la familia, se necesitan hijos e hijas
filiales, lo mismo debe trascender a la nación, centrados en el padre y la
madre de la nación, rey y la reina y sus hijos e hijas. Deben darse relaciones
recíprocas entre los esposos y los hermanos en cada dirección, a saber: arriba
y abajo, izquierda y derecha, delante y detrás. Si no hay “delante” y “detrás,”
entonces los padres y los hijos no pueden establecer una relación, ya sea
arriba y abajo, izquierda y derecha, delante y detrás. Los hermanos y a las
hermanas, mayores y menores, son absolutamente necesarios. Así los matrimonios
son mejores por la capacidad de relacionarse desarrollada en la convivencia
entre muchos hermanos y hermanas. (286-268,
13.8.1997).
Ustedes
hablan sobre el camino de la lealtad y de la piedad filial, pero no conocen lo
que esto significa. Los hijos deben tener a sus padres como el centro de la
familia, en la misma posición que Dios, y llegar a ser uno, en mente y cuerpo,
ante el amor incambiable que los padres tienen para con sus hijos. Los hijos
siempre reciben cien por ciento de amor a través de su corazón y su cuerpo, y
se adaptan cien por ciento. ¿Cómo les llamamos a los hijos y a las hijas
quienes asumen tal posición? Nosotros les llamamos hijos e hijas de piedad
filial. Las personas de hoy hablan acerca del camino de la lealtad y de la
piedad filial, pero ellos no conocen su sendero verdadero. (101-13, 28.10.1978).
¿Cuál
es la esperanza de los padres? No hay ninguna raíz que unifique el linaje de
sangre con simplemente la madre y el padre. Ellos necesitan tener hijos a fin de
que el linaje continúe.
Cuando
los hijos e hijas aman a sus padres, entonces el linaje de la sangre
desconectado de sus padres se une concretamente a través de los hijos. La
perfección de los padres proviene de tener hijos. El padre y la madre llegan a
ser perfectos a través de sus hijos e hijas que practican la piedad filial.
Da
mucha felicidad el tener padres a quienes ustedes pueden demostrar devoción
filial. Nosotros hemos heredado la vida, el amor y el linaje de nuestros
padres. El amor de nuestros padres ha sido duplicado a través de nosotros. El
amor se ha convertido en el núcleo. Su amor, vida y linaje de sangre nos ha
transformado en su encarnación. Llevar a cabo la perfección de sus padres puede
por lo tanto dar lugar a su perfección. Cuando crecemos, debemos ser uno como
lo son nuestra madre y padre. Y de esta manera ambos lados alcanzan la
perfección. (223-174,
10.11.1991)
¿Qué
clase de mundo o nación quiere la familia? La familia tiene que ir directamente
a la nación; y ¿hacia dónde debe ir la nación? Hacia el mundo, ¿y a dónde tiene
que ir el mundo? El mundo debe ir hacia el Reino de los Cielos en la Tierra; y
de aquí hacia el Reino de los Cielos en el Cielo. Entonces los ciudadanos de
esta nación serán los hijos de piedad filial. ¿Quiénes serán los ciudadanos
leales del mundo? Los santos del mundo son los hijos de piedad filial. ¿Y qué
es un santo del mundo? Se refiere a los hijos e hijas fieles del mundo. ¿Qué es
un santo hijo o hija del Cielo y de la Tierra ? Esto significa un hijo o hija filial del
Cielo y la Tierra.
Estando solos, los conceptos de “hijo de piedad filial” o
“hijo” no tienen valor. (280-107,
11.11.1996).
Sección 2. Los santos y los hijos e hijas
sagrados son los que han perfeccionado su lealtad y piedad filial
La
ideología de la lealtad y la piedad filial en Corea es grandiosa. Pero,
¿significa esto que las coreanos sólo deben mostrar lealtad hacia Corea? Esa es
la pregunta. ¿Deberían los japoneses mostrar lealtad solamente hacia su
emperador? ¿Deberían los alemanes mostrar lealtad solamente hacia su Canciller?
¿O podemos decir que los estadounidenses han cumplido su deber de lealtad
cuando sólo son fieles al presidente de los Estados Unidos? No, nosotros no
podemos decir esto. Si ustedes le preguntan a los coreanos, “¿quieren
convertirse en santos o en un sujetos leales?” y ellos responden, “bien, el
camino de la lealtad y la piedad filial es el centro del pensamiento coreano,
así que yo no estoy seguro de ser un santo del mundo. Yo sólo me convertiré en
un ciudadano leal”. Esto está erróneo, limitado.
Por
supuesto que el camino de la lealtad es importante para todos, pero el camino
para ser considerado santo permanece vacante, y si hay una persona determinada
a ir por el camino de la santidad, entonces será capaz de traer bendiciones
globales a la humanidad.
Entonces
¿qué es un ciudadano leal? Es alguien quien trae bendiciones nacionales para
todas las personas de la nación. Un hijo o hija de piedad filial es alguien
quien trae bendiciones a la familia. Ustedes deberían saber esto. (101-16, 28.10.1978)
¿Cuál es la diferencia entre los
ciudadanos leales patrióticos y los santos? Los ciudadanos leales siempre están
listos para sacrificar sus vidas por su nación, y ellos viven e invierten de sí
mismos por el bien público. Estos son los sujetos leales.
Los
santos van más allá de su raza, y viven para toda la humanidad, viven para
Dios, quien está más allá del dominio público. Los santos son personas quienes
están determinados a cumplir más que sólo el camino de la piedad filial en la
familia o la lealtad para la nación, a fin de seguir el camino de la lealtad y
la piedad filial frente a toda la humanidad. Ellos son aquéllos quienes, para
este propósito, están dispuestos a abandonar su posición como ciudadanos leales
y olvidar a su país y a su rey. Aun si el rey lo sujeta de su mano y no importa
cuánto el rey le suplique, diciendo, “nuestro país será llevado a la ruina si
usted se va,” los santos no se preocuparán de su posición. Entonces, cuando
ellos cumplan el camino del santo en el mundo, serán reconocidos por el Cielo
como quienes han realizado algo mucho mayor que simplemente ser un ciudadano
leal a su rey. (101-150,
29.10.1978).
Entre los patriotas hay numerosos hijos e
hijas de piedad filial. Incluso si ustedes son hijos filiales, si no llegan a
ser patriotas, entonces no pueden ascender al rango de patriota. Si ustedes son
patriotas, entonces ustedes automáticamente recibirán el rango de ser hijos de
piedad filial, aun si ustedes son incapaces de practicarla.
De esta manera, cuando sean capaces de
llegar a ser hijos e hijas sagrados, ustedes serán capaces de gobernar a los
santos. Si son incapaces de ser un hijo filial, un patriota o un santo, pero
han ganado la posición de ser considerado hijo o hija sagrada, ustedes abrazarán
todo lo que se encuentra por debajo de esta posición tan especial. Sin embargo,
no es fácil llegar a ser un hijo o hija sagrada. Para llegar a ser tal persona
sus trabajos deben vencer todas las adversidades, para ser considerado el mejor
patriota entre todos los patriotas… Si es un hijo filial, entonces se le
considera como un hijo filial, si es un patriota, entonces se le trata como un
patriota, y así, recorriendo la trayectoria hasta la santidad ustedes tienen
que soportar toda clase de dificultades. Sobre la base que tiene el poder
autónomo para conquistar niveles más elevados, se logra recorrer el sendero del
hijo y la hija sagrados. Aquellos quienes no han pasado a través de cada nivel
del curso completo tienen que recibir persecución en el nivel mundial dentro de
un corto tiempo. (196-125,
31.12.1989).
Las
personas necesitan absolutamente cumplir con sus deberes de hijos de piedad
filial, ciudadanos leales, santos e hijos sagrados. Debido a la Caída , se necesitan los
santos. El camino de los hijos e hijas sagrados está siendo perfeccionado, la
esfera completa de asociación con Dios, puede por lo tanto conectar a nuestras
familias que comienzan por mí, desde el Cielo y desde el mundo. Tienen que
cumplir todas estas etapas mientras vivan. Este es el camino de la perfección.
Entonces, para la nación, la regla es la esencia del padre y de la madre. Las
personas quieren injertarse y desarrollarlo. Si no tengo mi propia familia,
quiere decir que soy incapaz de pararme frente a mi nación, la familia estaría siendo
destruida frente a la nación de Satán. (285-91,
21.4.1997)
El
camino de los hijos de devoción filial es amar a la familia, la cual es la
fuerza vital del canal del amor. El camino de los ciudadanos leales es dar amor
basado en la fuerza vital de la nación. El camino de un santo es conectar la
fuerza vital del mundo al amar. Cuando son vistos en esta luz, pueden ser
aclarados los conceptos morales y humanos que han sido enseñados hasta ahora.
Ustedes tienen que saber que esta es la manera correcta, este es el camino de
un santo al amar el mundo. Este ha sido el estándar de la educación moral
humana. Y ahora ustedes pueden entender la razón por qué éste no estaba errado,
sino correcto. (111-173,
15.2.1981).
Cuando
consideramos el sendero que tenemos que recorrer en nuestra vida, ¿Cuál es el
punto principal del camino de un hijo o hija filial, del camino de un ciudadano
o ciudadana leal, del camino de un santo o santa y del camino de un hijo o hija
sagrado? Ellos quieren vivir juntos por siempre. Ellos quieren vivir juntos con
el nivel superior y el nivel inferior. ¿No llegarían ellos a ser las personas
quienes están profundamente conmovidas en sus corazones, que quieren vivir
juntas en el frente y atrás, a la izquierda y a la derecha, por el día y la noche,
durante sus vidas? Esto es una conclusión razonable. (148-258,
11.10.1986).
En
las vidas de las personas centradas en el amor, el hijo de piedad filial es el
primer círculo, los ciudadanos leales forman el próximo círculo más amplio. Y
los círculos se hacen más y más grandes. Incluso, aunque este empieza con uno
pequeño, este consigue agrandarse y ampliarse. El círculo del santo es aun más
grandioso y el círculo del hijo o la hija sagrado es magnánimo, colosal, mayor,
comparado con el anterior. Debido a eso, el punto central del círculo, es el
hijo de piedad filial. Los hijos de piedad filial son la primera etapa.
Entonces vienen los ciudadanos y ciudadanas leales, los santos y santas y los
hijos e hijas sagrados. Hay cuatro etapas, cuyo centro el eje vertical; están
centradas en lo vertical. El punto central de todos estos círculos es uno, no
dos. El centro del amor es solamente uno. Debido a eso los hijos que son
devotos a sus padres no irán al infierno. Las personas leales a su nación no
irán al infierno. Aun si ellos no creen en el Mesías, todo será naturalmente
solucionado cuando ellos mueran. Por esto es que los santos no irán al
infierno.
Así
que lo que estoy diciendo es que las personas, que no son devotas a sus padres
no pueden convertirse en ciudadanos leales. ¿Qué sucede si quieren ser piadosos
con sus padres, pero no tienen padres? “Yo realmente quiero ser un hijo filial,
pero yo no tengo una madre o un padre. ¿Qué debo hacer? Este es un problema
serio. ¡Padre Celestial, por favor dame unos padres!” Aun si ustedes piden
esto, por supuesto que no puede pasar, porque las leyes del universo no
trabajan de esa manera. Sus padres podrían morir, o algo puede suceder.
Entonces, incluso aunque deseen llegar a ser un hijo o una hija de piedad
filial, ¿podrían llegar a serlo o no? Si ustedes no pueden, entonces ¿qué
deberían hacer ustedes? Ustedes deberían llegar a ser ciudadanos o ciudadanas
leales, o santos o santas. La posición de un santo es más elevada que la de un
hijo filial o un ciudadano leal. (197-44,
7.1.1990).
Los hijos filiales son personas que aman a
sus padres y a sus hijos e hijas. La primera página es el amor, el proceso es
el amor y la página final es el amor. La familia no puede llegar a ser el
núcleo. Encima del núcleo de la familia tiene que haber una nación, y su núcleo
es el camino del ciudadano o ciudadana leal. ¿Qué es eso? Esto quiere decir
amar a su nación.
Los
ciudadanos leales, los santos y los hijos e hijas sagrados son el núcleo, pero
¿en qué clase de núcleo se basan? La humanidad no sabía que éste era el amor
-algo que habían pensado sin claridad- y que esto quiso decir que el punto de
estabilidad en el cual podremos establecernos en el tiempo de los Ultimos Días,
en el futuro, es el amor, y nada más.
Debido
a esto, los esposos tienen que amarse entre sí a fin de llegar a ser un hijo o
hija de piedad filial. Ustedes pueden llegar a ser ciudadanos leales después de
ser personas de piedad filial. Luego pueden llegar a ser santos, después de ser
ciudadanos leales. Después que ustedes hayan sido santos, ustedes pueden llegar
a ser hijos e hijas sagrados. Después de ser hijos e hijas sagrados, debido a
la herencia adquirida, todos tienen los derechos de la herencia y pueden
convertirse en hijos e hijas de Dios; se hacen uno con El. Entonces, todo lo
que El posee llega a ser de ustedes, y todas las cosas que Dios puede crear más
tarde en el futuro lleno de esperanzas llegarán a ser suyas. Ustedes tienen que
estar en la posición de ser hijos e hijas sagrados para todas las cosas del pasado,
el presente y el futuro que se les han dado. Cuando ustedes están en esta
posición, toda la Creación no será capaz de protestar. Entonces finalmente
pueden hablar sobre la conclusión en cuanto a un Cielo y una Tierra unificados.
(206-175, 7.10.1990).
¿En qué tienen que convertirse frente a
Dios? Primero, tienen que convertirse en hijos e hijas de devoción filial.
Segundo, tienen que convertirse en ciudadanos fieles y patriotas. ¿Qué es lo
que está por encima de los ciudadanos leales y los patriotas? Los santos. Los
hijos de piedad filial en la familia son quienes absolutamente son leales a sus
padres. Un patriota, es alguien absolutamente leal a su país. Entonces, ¿qué
clase de persona son los santos? Ellos son personas como Jesús, Buda y
Confucio. Ellos no fueron personajes que insistieron en sus propios puntos de
vista. Ellos afirmaron la existencia de lo Absoluto. Ellos vivieron sus vidas
centradas en lo Absoluto, y ellos no causaron ningún daño a la humanidad, sino
que trataron de beneficiar a la humanidad. Además, ellos no fueron
nacionalistas, más bien universales. (54-214,
24.3.1972).
Capítulo Dos
La lealtad verdadera y la piedad filial
Sección 1. La lealtad verdadera y la piedad
filial: la iniciativa que debe asumirse en las dificultades
Los hijos e hijas que podemos indicar que
están verdaderamente caminando por el sendero de la piedad filial, son aquellos
que para lograr sus responsabilidades, y así satisfacer el sendero de piedad
filial, siempre cumplirán sus tareas en medio de situaciones difíciles o
fáciles; esto es absolutamente verdad. Partiendo de esta idea, vemos como Dios
está preocupado por los problemas en el nivel global, entonces, si hay personas
que sienten sensibilidad por los problemas mundiales, no es necesario decir que
estas personas, de cualquier raza o nacionalidad serán reconocidas por Dios, al
sentir ellos el desasosiego del Creador. Por lo tanto, podemos decir que los
hijos de piedad filial son aquellos, que representando a la mayoría, asumen la
responsabilidad por la situación miserable de sus padres, dejando a un lado la
comodidad de las cosas buenas, si hay algo bueno, y siempre querrán asumir las
responsabilidades por las cosas malas; ese es el camino que un hijo de devoción
filial debe seguir. (62-23, 10.9.1972).
No es difícil llevar una vida de piedad
filial, atendiendo y sirviendo a sus padres, en aquellas circunstancias en las
cuales el común de las personas lo hace. Pero hay muchos que buscan apartarse
de sus progenitores y aludir que tomaron este camino por voluntad propia; sin
embargo, si las personas que toman el camino de devoción filial, aunque esta
vía signifique perder sus vidas preciadas, estando en la posición de vivir por
y para sus padres, entonces, a través de este sacrificio, ellos habrán cumplido
su deber filial, trascendiendo sus circunstancias. Sabemos que en estos casos
los hijos alcanzan la posición de hijos de piedad filial. (42-182,
4.3.1971).
¿Quién es el verdadero hijo de devoción
filial, aquel que cumple su deber filial cuando se es rico, o uno que cumple el
genuino camino filial aun cuando sea pobre? ¿Y si son criados en una familia en
la cual sólo pueden tener una comida diaria, pero a pesar de esta situación tan
precaria, venden su carne y sangre para permitir que su madre y su padre puedan
tener tres comidas por día?, ¿esto no significa que estamos ante un hijo de
piedad filial? o ¿es un hijo de piedad filial cuando comen tres comidas
diarias, y hay tanta abundancia de alimentos, que no pueden engullirla por
completo, y luego de saciarse, las sobras se las sirven a sus padres? Los hijos
de piedad filial verdaderos, no vienen de familias ricas. Ustedes deben saber
esto. Si una madre y un padre están hambrientos, y su hermano menor también lo
está, la madre dará su comida al hermano menor. Los niños que observan a su
madre, durante la noche percibirán y se dirán entre ellos que: “Mi madre ama
tanto a mi hermano, que seguiré su ejemplo e incluso daré así sea un grano más
de arroz a mi hermano.” Entonces, cuando este niño da su arroz a su madre, el
ámbito de la devoción filial comienza a existir. Las personas que viven
solamente para sí mismas serán sacadas a patadas. Desde este punto de vista,
una vida de piedad filial, es una vida dedicada al bien de los demás. El camino
para convertirse en un hijo o hija de piedad filial verdadera, significa que
tienen que vivir su vida por y para los demás. Sin embargo, esto no significa
vivir en pro de los demás solamente en aquellas circunstancias que me sean
favorables. (286-282, 13.8.1997).
No hay nada de lo que podamos llenarnos la
boca porque lo único que hemos hecho ha sido destruir la soberanía, las
personas y el territorio de Dios. Ahora es el tiempo de cambiar sus corazones
para entender, con el núcleo de la lealtad y la devoción filial, cuánto se ha
violentado la soberanía de Dios, el espacio, y los seres humanos. Deben
regresar al camino correcto, ustedes que han traicionado al Cielo. Ustedes
deben tener claridad y convicción, porque aún en la tristeza y en las
penalidades se debe recuperar la soberanía de Dios, su gente y su territorio.
Deben comer, vivir, e inclusive morir solamente para cumplir con este
propósito. Entonces, ¿Para qué deben vivir? Ustedes tienen que ser leales y
cumplir su deber filial hacia la tierra, toda la humanidad y la soberanía de
Dios. Cuando lleguen a estar conscientes de esto, será el momento en el que
Dios podrá perdonar su deslealtad, su carencia de devoción filial y su
traición. Así que deben arrepentirse en el nombre de la gente, en el nombre de
la nación y en el nombre de esta soberanía. Ya el tiempo de arrepentirse por el
bien del Padre esta pasando. Tienen que arrepentirse por la tierra. Millones de
creyentes están todavía esperando ávidamente por ello. Tenemos que
arrepentirnos, para así poder recuperar el territorio y la soberanía de Dios.
Ustedes fueron escogidos para recuperar a la gente, el territorio y la
soberanía de Dios. Así que, si cometen un error, lo pagarán del mismo modo en
que Adán y Eva lo pagaron. Si hacen el bien, entonces serán capaces de darle la
bienvenida al día de la victoria. (11-150, 13.5.1961).
No actúen igual que sus antepasados a lo
largo de la historia y terminen yendo al mundo espiritual con pesares y
lamentos, diciendo, “¡Ay Dios mío!, ¿qué haré?” Para poder terminar todas
nuestras metas durante la vida física y no dejarlo inconcluso como semejante
legado a mis descendientes, tenemos la responsabilidad de unirnos de corazón y
cumplir para fundar en nivel nacional la lealtad y devoción filial. Deberían
saber que éste es el curso que la
Iglesia de la Unificación debe seguir en este tiempo. ¡Qué
bendición es estar en la posición de convertirse en hijos e hijas de devoción
filial, sin ninguna interferencia externa, asumiendo la responsabilidad de
hacer justicia con nuestro enemigo Satanás, e indemnizarlo todo por sí mismos,
sin recibir la orden o mandatos de Dios!
Quiero pedirle a todos ustedes, que
conocen estas cosas y cuidan de su responsabilidad en esta era y en esta
generación, para que estén de primeros, prestos a luchar, con un corazón
agradecido por estar en tal posición y, de ahora en adelante, a partir de
mañana, mientras marchan delante de los demás y se encuentren con la pregunta
“¿que haré?,” no se rindan hasta que puedan decir, “yo tengo que convertirme en
un ciudadano leal y en un hijo de devoción filial.” No se rindan, sino que
ganen la victoria cierta y avancen. (153-110, 24.10.1963).
Sección 2. La lealtad verdadera y la
devoción filial que perfeccionan a la familia, a los padres y a la nación
Si ustedes entienden a sus padres, ¿qué
tienen que hacer por ellos? Deben cumplir con el deber filial, tienen que
llegar a ser hijos de amor y devoción filial, y centrados en los padres, deben
llegar a ser ciudadanos leales de la nación, porque los padres han conducido al
país y al mundo.
Antes de llegar a ser ciudadanos leales,
ustedes tienen que convertirse en hijos de amor y devoción filial, y antes de
convertirse en hijos de piedad filial, deben convertirse en “miembros de la
familia” que puedan presumir de qué tan buenos hermanos verdaderos son. “Los
miembros de la familia” es el título que establece el Reino en el cual los
hermanos pueden alabarse entre sí.
Entonces, ¿qué es lo que significa ser un
hijo de piedad filial? Ustedes deben ser más devotos de sus padres de lo que
sus padres lo fueron hace ya mucho tiempo, cuando se casaron, tuvieron hijos,
formaron una familia y cumplieron su deber filial con sus padres. Ustedes no
pueden convertirse en un hijo o una hija de piedad filial verdadero antes de
casarse. Solamente pueden convertirse en hijos de amor y devoción filial
verdaderos después del matrimonio. Ustedes pueden establecer el ámbito de la
piedad filial solamente después que se hayan casado y la piedad filial del
cónyuge es añadida delante los padres, y así juntos cuidan de sus padres. Sólo
a través de esto edifican esta fundación de piedad filial, sirviendo y
atendiendo a los padres, y podrá ser establecido el ámbito verdadero de la
piedad filial. Ustedes no pueden ser ciudadanos leales por sí mismos, la
lealtad de la que habla la
Iglesia de la Unificación no puede ser realizada por una sola
persona. Pueden convertirse en un ciudadano o ciudadana leal sólo después de
casarse y establecer una familia. Así que, para levantar el estandarte de ser
ciudadanos de devoción filial, deben tener hijos e hijas de amor filial. Deben
convertirse en los hijos e hijas de piedad filial de Dios. Ustedes no pueden
llegar a ser hijos de amor filial por sí mismos. Pueden convertirse en hijos de
amor filial solamente centrados en una trinidad en la cual tres hermanos con
sus cónyuges se hacen uno (tres familias). Conocen qué es una trinidad, ¿si o
no? Tres deben volverse uno en su trinidad. En una trinidad, tres familias
tienen que unirse como si fueran tres hermanos, y luego, de nuevo los tres
hermanos (con sus cónyuges) de cada familia deben también unirse de corazón.
Entonces, en cada familia hay cuatro parejas, la de los padres y la de los tres
hijos. Así, tres veces cuatro parejas hacen doce familias. De aquí las doce
tribus, significando la primera fundación de Israel. Esto es el origen de
creación de las tribus y los clanes, es decir, la extensión de las familias. (30-220,
23.3.1970).
Con el fin de llegar a ser parte de la
realeza celestial, ustedes primero tienen que convertirse en hijos de amor
filial, ciudadanos leales, santos e hijos sagrados. Y el campo de entrenamiento
es la familia. El Reino ideal de los Cielos, llega a existir cuando la familia
perfeccionada se expande. La familia es el centro. El problema se reduce a dos personas,
a un hombre y a una mujer; así que cuando un hombre ideal y una mujer ideal
aparecen juntos como esposo y esposa, y forman una familia, entonces todo es
completado. La familia ideal se expande para convertirse en una nación y en un
mundo. A través de servir en la familia y respetando a sus padres, ustedes se
convierten en hijos de piedad filial. De la misma manera, cuando atienden y
viven por el rey de su nación, se convierten en patriotas, y si viven para toda
la humanidad se convierten en santos. Entonces, deberían comprender qué tan
diferente son ustedes de un hijo sagrado. Si su deseo es cambiar, tienen que
hacer cambios revolucionarios en ustedes mismos y subir a través de numerosos
niveles. (293-211, 26.5.1998).
Dios no quiere sólo hijos de piedad
filial, quiere a una familia de piedad filial. Ustedes tienen que entender que
Dios quiso una familia de ciudadanos de amor filiales. El quiso una familia de
santos. El quiso una familia de hijos e hijas sagrados. La carencia de esto
representa una amarga pena para Dios. ¿Acaso todos los que se han muerto y
marchado al mundo espiritual han mantenido el celibato? Aunque miles de años
han pasado desde que Moisés -1600 AC- fue al mundo espiritual, algunos
espiritualistas dicen que siempre había una mujer sirviéndole a su lado, quien
en una ocasión le preguntó por qué no se casaba otra vez, él respondió que Dios
le había dicho que esperara un poco más. Nadie puede hacer lo que le plazca. (297-204,
20.11.1998).
Si un hijo aconseja y enseña a sus padres
a amar a su país, de modo que ellos se conviertan en patriotas y hace de ellos
una madre y un padre a quienes el Cielo recordará, ¿es él un hijo de amor
filial o malagradecido? Así, en lugar de que un hijo diga a sus padres, “padres
no salgan; simplemente descansen en casa,” él debe decir, “Mamá, Papá, ¿qué
están haciendo? Por favor, tratemos juntos de encontrar a una persona más quien
pueda ser un patriota, quien pueda trabajar por la unificación de Corea del Sur
y del Norte, quien pueda trabajar para salvar a Corea del Norte.” De ese modo,
él los hace derramar lágrimas, sangre y sudor. Entonces, ¿qué pensarían cuando
toda la gente en la vecindad fuese a elogiar este logro? Los padres dirán,
“usted bribón, hizo mi vida y la de su madre realmente difícil, al principio
nosotros pensamos que era un muchacho malo. Sin embargo nos hicimos exitosos y
elogiados por todos.” “¡Santo cielo!” “Usted realmente es un hijo de amor
filial.” ¿Piensan que los padres dirían esto? O ellos dirán “¿Usted es un hijo
malagradecido?” ¿Qué creen? (209-266, 30.11.1990).
Si su madre y su padre no son fieles a la
voluntad de Dios, entonces deben aconsejarlos: “Madre, Padre, ¿por qué están
actuando de esta manera? El camino de la voluntad de Dios es así, entonces,
¿por qué están actuando de esta manera?, ¿qué es lo que van a ser? ¿Qué están
haciendo, peleando todos los días?” Ustedes tienen que persuadirlos. Este es el
sendero correcto a seguir, es un problema grave si su madre y padre están mal
encaminados. (100-153, 9.10.1978)
Ustedes tienen que preparar el camino a
fin de que sus padres puedan vivir, ese es el deber de un hijo. Ustedes deben
asumir la posición de hijos de devoción filial, es nuestra responsabilidad.
Tienen que forjar este camino sin preocuparse sobre si viven o mueren. No
deberían preocuparse por las cosas buenas de este mundo, o de las
persecuciones, o incluso de ir por el sendero de la muerte. Deben tener la
conexión con Dios a través de la lealtad y la piedad filial para forjar este
camino. (20-122, 11.5.1968).
A fin de convertirse en una histórica mujer,
ustedes tienen que depurar los fracasos históricos, con el fin de llegar a ser
una Eva de esta era, tienen que representar a las mujeres de todas las eras y
establecer el estándar de cumplir el camino de la lealtad y piedad filial ante
el Cielo. Además, como mujeres, deben tener el corazón de una dama virtuosa
frente a un hombre, y frente a Dios. (30-166, 22.3.1970).
3. La lealtad verdadera y la piedad filial:
la obediencia y la importancia de dar amor a los demás
Los hijos de amor filial deben cumplir su
deber filial mientras sus padres están vivos, la lealtad debe a su vez darse
cuando el rey vive. No tiene ningún sentido tratar de cumplir su deber filial
después de la muerte de sus padres. La lealtad es inútil después de la muerte
del rey. Las personas que siguen estas ideas se están engañando. En vez de
hacer un gran altar para sus padres después de sus muertes, es mucho mejor
decirles aunque sea algún cumplido mientras viven. Es mucho más hermoso
convertirse en compañero cuando están tristes y tratar de consolar sus
corazones mientras ellos están con vida, en vez de prepararles un altar con
cientos de tipos de comidas después de su muerte. Es mucho más precioso cumplir
su deber filial antes de que sus padres mueran, en vez de cuidar su memoria. (51-223,
28.11.1971).
Un hijo de piedad filial siempre debe
unirse con el corazón y la dirección de sus padres. La gente que sigue el
camino de la piedad filial se comporta del mismo modo que sus padres. Si los
padres van al Este, entonces los hijos quieren ir al Este. Si los padres van al
Oeste, entonces los hijos se dirigen al Oeste. Si los padres han dado una
cierta dirección, pero de buenas a primeras cambian de actitud, entonces el
hijo de piedad filial debe seguirla. No debe haber ninguna objeción. Aun si van
diez veces y reciben la dirección de regresar cien veces, todavía deben
seguirlas. Si protestan, entonces no serán capaces de cumplir su deber filial.
Si los padres actúan como locos, entonces los hijos también tienen que actuar
de la misma manera. Si el padre da una orden, entonces el hijo debe obedecerla,
aun si esto signifique actuar como gente alocada. Actuar en una manera loca no
es bueno en sí mismo, pero si los padres actúan así sin saberlo, esto no es
realmente un problema; el problema viene si están en pleno conocimiento de la
situación. Entonces, ¿por qué los padres actuarían de esta manera? Porque esta
es la única forma de escoger al hijo más devoto entre todos los hijos devotos.
Si hay cien hijos de piedad filiales, los padres actúan como locos para poder
encontrar cuál es el más devoto de todos los hijos. El hijo de devoción filial,
quien absolutamente toma en cuenta las órdenes de sus padres, a riesgo de su
vida, aun cuando él sepa que sus padres están siendo caprichosos, puede convertirse
en el rey de todos los hijos devotos. (62-32,
10.9.1972).
Los hijos de amor filial son personas que
han amado a sus padres y a sus hermanos y hermanas. El hijo que más vive por el
beneficio de otros y que más ama se convertirá en el heredero de la familia.
Así que todos nosotros deberíamos ir por este sendero. Hoy, el camino del amor
verdadero, es la corriente principal de toda la acción ideal. El amor
verdadero, es la autopista principal. Todo fuera de esto es secundario. Por eso
es bueno decirle a la gente que sean hijos de piedad filial. Hoy, la gente dice
que existe un conflicto generacional entre la madre y el joven; pero esto es
absurdo. ¿Hay un conflicto generacional entre el amor de la madre y el del
joven? ¿Debería una mujer vivir sola? ¿Debería un hombre vivir solo? Esto es
ridículo. Incluso, aunque hayan estado juntos con alguien durante un año,
ustedes pueden decir, “desearía que te quedaras otro día.” Estas palabras son
realmente preciosas. Si el esposo y la esposa vivieran más de cien años, y la
esposa dice, “oh, ¿qué bueno sería si viviéramos aunque sea una hora más?” ¿Se
han visto esta clase de esposas y esposos? ¿Se han convertido en esta clase de
hermanos o hermanas? A veces las familias se separan por una cantidad muy
pequeña de dinero. Si un hermano dice, “hermano, tú eres tú, y yo soy yo. Yo te
presté un millón de wones, así que devuélvelos, a mí me da igual el amor o lo
que sea. ¡El dinero es lo más importante!” Entonces él está perdiendo toda la
bendición con la que nació. Digamos que él nació con la fortuna de convertirse
en un millonario o un multimillonario. Si él hubiera tenido amor, entonces las
bendiciones del universo vendrían y permanecerían con él. Pero el universo se
escapará sin compadecerse diciendo, “¡santo cielo!” “¡Que avaro es él!” Esta es
la razón por la que a la gente le gustan los hijos de amor filial. (141-298,
2.3.1986).
A fin de seguir el sendero del amor de los
padres allí deben estar los hijos de amor filial, con el fin de ir por el
camino de amar a la nación allí tienen que estar los patriotas, y con el fin de
ir por la senda de amar al mundo allí tienen que estar los santos. Todos
ustedes tienen muchos hijos e hijas, pero, ¿quién es el mejor de todos? Es
aquel que tiene la conexión más profunda de amor con ustedes, ese es el hijo de
piedad filial. Centrado en el hijo mayor devoción filial, los padres conectan
la dirección a la que ellos están a punto de emprender. (136-205,
29.12.1985).
Los hijos de piedad filial son los que
amarán y abrazarán a sus padres como a su propio bebe, incluso si él o ella
padecen de incontinencia y debilidad senil. Yo diría que esta clase de hijos
pueden ir al Cielo. (116-86, 20.12.1981).
Entre sus hijos e hijas habrá
probablemente uno de piedad filial, un hijo ordinario y un hijo desobediente.
Hay tres tipos de hijos. Yo concluyo que si quieren ser el hijo más devoto de
todos tienen que competir con Dios y no perder. Entonces, ¿qué deben hacer?
Ustedes tienen que ser las personas que, más que los santos y sabios, o
cualquier otro que haya venido e ido a lo largo de la historia, no tienen
ninguna duda en lo absoluto acerca de la voluntad de Dios. Tienen que decirle a
Dios, “Padre, si Usted fuera a decirme algo difícil de creer que podría
separarlo de Su hijo, yo lo creería. Si Usted hizo algo imposible de creer, yo
le creería; e incluso si Usted cambia de ser el padre amoroso al más malo que
hasta me azota, yo le respetaría con un corazón mayor que el de un hijo
filial.” Dios está consciente esto. (73-59, 29.7.1974).
Un hijo de piedad filial no debería dormir
si sus padres duermen. Después de haberme dormido, yo debería pasar la vida
arrepintiéndome como pecador por haberme dormido. Incluso después de comer, yo
me sentiría apenado. Finalmente, ¿cómo deberíamos conducir una vida por el
camino de la piedad filial? ¿Cómo cuidar de mi país?… de hecho, yo nunca olvidé
a mi país, yo trabajé para mi nación en el nivel más alto. Las lágrimas que yo
derrame por Corea durante el dominio japonés… son lágrimas que podrían
compararse con las de un patriota. (62-58, 10.9.1972).
Si los padres comprendieran que deben
avanzar por el sendero de servir a Dios aun cuando pudieran morir, entonces
traerán a sus hijos e hijas al lado de Dios. La razón por la que los padres no
cumplen su misión es debido a que no la conocen. (15-202,
9.10.1965).
Capítulo Tres
El camino de la lealtad y la piedad filial
Sección 1. La lealtad genuina y la piedad
filial al costo de nuestras vidas
Una esposa que sacrifica su vida por su
esposo es mujer virtuosa. Un hijo devoto es aquel que sacrifica su vida por sus
padres. Un ciudadano leal es la persona que sacrifica su vida por su país. Sin
embargo, desde el estándar Celestial, la lealtad y la devoción filial son
cumplidas cuando ustedes ofrecen su vida eterna. Nuestro cuerpo muere, pero el
estándar de una mujer virtuosa celestial sólo se logra cuando ella ofrece su
vida eterna a Dios, a su esposo y a sus padres. Ustedes tienen que vivir en
forma piadosa hacia Dios. Por esto es que la Biblia enseña: amarás al Señor tu Dios, con todo
tu corazón, con toda tu alma y mente. Entonces, ¿Cuál es el estándar de “todo”?
Ustedes tienen que ser mejores que cualquier otro ciudadano leal, que cualquier
otro hijo devoto y que cualquier otra mujer u hombre virtuoso en el mundo. De
no ser así, la dignidad de Dios no puede establecerse. Incluso, en el mundo
satánico han existido muchos ciudadanos leales y mujeres y hombres virtuosos;
sin embargo, la dignidad de Dios no puede ser establecida si el estándar para
ser un ciudadano leal, un hijo devoto y una mujer o un hombre virtuoso es el
mismo en el mundo satánico. (9-108, 24.4.1960).
Han existido hijos devotos a lo largo de
la historia humana, de modo que, si queremos escoger al más grandioso de todos
¿a quien podríamos catalogar como el hijo devoto más impresionante o más
ejemplar?
Si un joven demuestra más devoción que un
anciano, de los dos el joven es el más preciado. Los hijos devotos vienen en
todas las formas y tamaños. La devoción filial se practica en todos los
niveles, sean ricos o pobres, obreros o mendigos. Una persona que todavía está
viva no puede ser un verdadero hijo devoto, aquel que todavía tiene vida no
puede entrar en el club de hijos de piedad filial. Existen muchas personas que
murieron para cumplir su deber filial; por lo tanto, las personas a las que se
les otorgaron las medallas de devoción filial durante su vida serán acusadas
por todos aquellos quienes murieron por causa de la piedad filial. Incluso
entre las personas que murieron, existirán quienes lo hicieron mientras estaban
en el camino del cumplimiento de su piedad filial. También estarán los que
murieron tratando de suministrar medicina a sus padres enfermos, e incluso
habrán quienes lo hicieron con su propio dinero y otros que tuvieron que
pedirlo prestado. El valor de esto aumenta con el grado de la dificultad de la
situación. De igual manera un ciudadano leal a la nación, tampoco puede
convertirse en tal antes de morir. (49-279, 17.10.1971).
¿En qué posición tienen que ubicarse para
convertirse en hijos o hijas de piedad filial? Tienen que estar en la situación
en la que puedan asumir su responsabilidad pública al filo de la muerte o del
más grande sufrimiento. Por lo tanto, ¿cuál es el sendero que un hijo de amor
filial debe transitar? Los padres dirían “ama a tus hermanos y hermanas más que
a nosotros. Vivan por y para el bien de sus hermanos y hermanas, de la misma
manera que lo hacen con nosotros.” El cumplimiento de este mandato es el camino
de los hijos e hijas de devoción filial. Los padres probablemente dirán que esa
es su voluntad. (62-37, 10.9.1972).
¿Qué tipo de persona es un hijo devoción
filial verdadero comparado con todos los demás hijos de devoción filial? ¿Quién
es más devoto, la persona que atiende sacrificadamente a sus padres a lo largo
de su vida, incluso en sus setentas u ochentas, o alguien que sacrifica su vida
sólo en su juventud? Un hijo que, estando en sus setentas u ochentas, que
atendieron sacrificadamente toda su vida a sus padres, no puede compararse con
los hijos que sacrificaron sólo su juventud por sus padres. Por esto es que el
título de ciudadano leal de la nación es conferido al final de la vida. En
numerosos ejemplos históricos aprendemos sobre la devoción filial verdadera,
que se determina en la transición entre la vida y la muerte. (48-65,
5.9.1971).
Hasta los llamados ciudadanos leales
tienen que vivir por y para el bien del Cielo, antes de otorgárseles el título
de ciudadano leal. El sendero del hijo de devoción filial es el mismo; por lo
tanto, ustedes tienen que entender cuán valioso y precioso es esto, sin
importar lo que hagamos, sea comer, ver hablar o actuar, todo tiene que ser por
este propósito. Nosotros tenemos que darnos cuenta que tenemos que cumplir con
nuestro deber como hijos devotos y ciudadanos leales, aunque esto implique un
camino de sufrimiento y lágrimas en la posición de Dios, el Señor de los
Cielos. Aunque colapsemos mientras tratamos de impedirle a Dios que camine por
este sendero de lágrimas, tenemos que levantarnos una vez más y continuar hacia
El por este camino. Los deberes de lealtad y devoción filial deben cumplirse
desde esta posición. (41-157, 14.2.1971).
Un hijo de devoción filial o un ciudadano
leal a la patria, ciertamente no pueden ser catalogados como tales a menos que
ellos caminen acompañados de la muerte hasta el día de su fallecimiento. Nadie
es realmente un ciudadano leal antes de su muerte. No importa cuanto hayan
sufrido, si hoy dicen algo de lo cual van a arrepentirse, ya no son ciudadanos
leales. Toda la lealtad que alguien haya demostrado previamente es desecho por
un simple momento de traición. Es sólo cuando alguien ha cruzado el pináculo de
la muerte, es cuando se hace posible determinar si una persona ha realizado sus
deberes de lealtad y devoción filial. Por esto es que la lealtad y la piedad
filial son partes y porciones necesarias para liderar una vida pública. Las
personas que dan sus vidas por sus naciones son llamadas patriotas, y los hijos
quienes dan sus vidas por sus padres, son llamados hijos de piedad filial. Si
hay dos hijos dirigiéndose a la defunción de sus padres, donde uno ha sido
devoto y otro ha sido impío, si durante el momento de la muerte de éstos, el
hijo devoto se hace impío mientras que el impío se arrepiente y se vuelve
devoto de sus padres, sus posiciones serán invertidas. En este caso, el
estándar de sus acciones en este último día les permitirá elevarse para que le
sea conferido el título de hijo de piedad filial. Aquellos quienes persigan sus
metas puntualmente hasta el final de sus días heredarán la gloria. (64-75,
24.10.1972).
Yo me siento más motivado por una persona
caída que está preparada para echar a un lado todos los miedos a la muerte y el
peligro, con el propósito de confrontar serios asuntos mundiales con sinceridad
y seriedad, y no por alguien quien se ha afanado por un largo período de
tiempo. Quien termine su vida de esta manera por Dios tiene asegurado un lugar
maravilloso en el mundo de los espíritus. (18-280, 12.6.1967).
Los padres deben educar a sus hijos para
que progresen a través de los niveles de hijo de devoción filial, ciudadano
leal de la nación, santos del mundo e hijos divinos del universo (físico y
espiritual). Ellos deben enseñar y modelar la manera de perfeccionar el camino
de hijos de devoción filial, ciudadanos leales, santos e hijos e hijas divinos,
hasta llegar a Dios. Si existe un padre o una madre que enseña de estos
deberes, no pensaría Dios, “¡Dios mío!, ¡ese padre y esa madre están haciendo exactamente
lo que los padres tienen que hacer, lo que un maestro y un líder verdadero
deberían hacer!” Cuando Dios dice, “ustedes están calificados para ser padres,
ustedes están calificados para ser maestros,” entonces pueden ser padres que
tienen la estatura para ser líderes, y más allá de eso, para ser reyes. Hoy
día, el concepto de devoción filial apenas existe en la cultura Occidental, el
concepto de convertirse en un ciudadano leal tampoco existe. La idea de
convertirse en un santo ni remotamente existe. Tampoco existe la noción de
convertirse en hijos e hijas divinos del universo físico y espiritual. Por esto
es que todos perecerán. Dios quiere que todos ustedes se conviertan en hijas e
hijos divinos, sagrados. Entonces, ¿quién quiere que ustedes se conviertan en
santos? El mundo lo requiere. El país quiere que ustedes sean ciudadanos
leales. La familia quiere que ustedes se conviertan en hijos e hijas de
devoción filial. Este es el camino de la verdad absoluta. (285-218,
19.5.1997).
Un padre verdadero nunca diría a sus
hijos, “Como se han convertido en hijos de devoción filial, ya no necesitan
convertirse en ciudadanos leales. No vayan por ese camino de los patriotas.” Un
padre verdadero debe enseñar a ese hijo de piedad filial que, “tienes que sacrificar
a la familia y marchar por el curso de un ciudadano leal que sirve a su país,
cumplir con el deber de un santo, sacrificar su obligación como santo para
avanzar hacia el camino deseado por el Cielo y sacrificar al Cielo y la Tierra para finalmente encontrarse
con Dios.”
Los individuos se sacrifican por sus
familias para llegar a la nación. De igual manera, las personas se convierten
en hijos devotos de sus padres sacrificándose a sí mismos por sus familias.
También para llegar a ser patriotas, las personas tienen que estar dispuestas a
sacrificar sus familias. Sólo así ellos pueden convertirse en patriotas. Los
santos son las personas que están dispuestas a sacrificar su país para salvar
el mundo. Los hijos e hijas sagrados del universo deben estar dispuestos a
sacrificar el mundo para realizar la
Nación y la
Tierra de Dios, el Reino de los Cielos en la Tierra y en el
Cielo. La humanidad ha permanecido ignorante de esta verdad. Tienen que
invertirse y sacrificarse. De no ser así, el ideal de un mundo o un país global
no será realizado por la eternidad. (285-218, 19.5.1997).
No importa cuántos cristianos existan,
Dios quiere gente que siempre esté dispuesta a ir a cualquier lugar bajo Su
comando, personas que esperan Su llamado con un corazón jubiloso. Entre los
cristianos que están orgullosos del número de feligreses en el nivel mundial,
quizá cientos de millones hoy día, ¿cuántos de ellos están dispuestos a seguir
a Dios así? Si los amenazan con una espada en el costado y les piden que se
sacrifiquen en el altar de Dios, pero se niegan hacerlo, entonces no serán
nada. Esta era requiere de gente con corazones ardientes, con el deseo de
cumplir su deber filial con el Cielo, a riesgo de sus vidas y capaces de luchar
por y para el bien del Cielo. Yo creo que a estas personas se les llamarán
Soldados Celestiales Revolucionarios de los Ultimos Días. Dios estará buscando
estos individuos, familias, tribus y naciones, para que se unan con esta
ideología, para cumplir su responsabilidad para con el mundo. Dios ha estado
buscando a tales individuos, y estas personas tienen que aliviar el corazón de
Dios y demostrar lealtad y devoción filial ante el Cielo, además de resolver
todos los problemas del Cielo y la Tierra. Así, tienen que convertirse en
personas que Dios pueda decir, “ustedes son los que pueden asumir
responsabilidad por esta era. Cuando los miro, me dan esperanza por el mañana.
Ustedes pueden lograr la victoria en la lucha de hoy.” Este tipo de individuos
son completamente esenciales. Dios debe ser capaz de decirle a ese tipo de
personas, “ustedes son verdaderamente hueso de mis huesos, carne de mi carne y
corazón de mi corazón.” No importa cuántos antepasados tengamos, ni cuántas
personas hayan en esta era, a menos que una persona aparezca en la Tierra que
Dios pueda decir centrado en Su corazón, “usted es el mejor antepasado, el
incomparable en la historia humana,” entonces la humanidad será incapaz de
escapar de la tristeza debido a la Caída de los primeros antepasados humanos.
Nosotros, quiénes nacimos en este tipo de situación, necesitamos atender y
servir a otros padres establecidos otra vez. (15-216,
10.10.1965).
La Voluntad y el amor de Dios para el
mundo tienen que ser difundidos. Esto tiene que ser su legado aunque les cobre
la vida. Todos tienen que darse cuenta que quienes llegaron a ser hijos e hijas
de piedad filial y ciudadanos leales fueron los que consagraron su vida para
transmitir esta tradición. Nosotros no necesitamos un hijo piadoso de un día,
ni un patriota de un día. Hasta el más temible ladrón puede llegar a ser un
hijo devoto de sus padres por un día y cualquiera puede llegar a ser un buen
ciudadano por un día. Si se arrepienten inmediatamente, pueden convertirse en
hijos devoción filial y ciudadanos leales de la nación. Dios quiere a los que
son devotos y leales de nacimiento, viven toda su vida y mueren como hijos de
piedad filial y ciudadanos leales. Si se comparan conmigo, probablemente yo
seré un hijo más devoto de dios que todos ustedes. Esto se debe porque yo he
vivido toda mi vida de la manera que Dios desea. Sin embargo, yo ni sueño que
ya haya asumido completamente todas mis obligaciones filiales. De hecho, a
medida que pasa el tiempo me siento más deficiente. La gente deja de
convertirse en hijo o hija de devoción filial y ciudadano leal cuando asume que
ha cumplido en la totalidad con su deber con sus padres y con su nación. La
persona que se queja diciendo, “yo soy un hijo devoto de mis padres, yo soy un
ciudadano leal, ¿por qué no me lo reconocen?,” está retrocediendo. Ustedes
tienen que entender que los hijos devotos del Cielo y los ciudadanos leales del
Cielo, son las personas que entienden que, mientras pasa el tiempo, cada vez
hay más deberes filiales pendientes por cumplir, y entonces, viven con la
filosofía de cumplir en su vida con las metas de sus deberes filiales. (35-341,
1.11.1970).
Yo no estoy insinuando que lo que tenemos
que aprender ahora es sobre el estado de felicidad de Dios. Ustedes no querrán
hacer eso. No es importante. Lo que tenemos que conocer primeramente es que
tenemos que convertirnos en hijos devotos, ciudadanos leales y mujeres y
hombres virtuosos. La persona que encarna la devoción filial surge de las
dificultades. La lealtad no se demuestra cuando el país está en una situación
muy cómoda, tampoco se manifiesta cuando el país está disfrutando de
prosperidad y su gente esta bien acomodada. Una persona sólo puede ser llamada
ciudadano o ciudadana leal de la nación cuando se dedica con todo su corazón, a
riesgo de su vida, a cumplir con su deber cívico-nacional, y logra exitosamente
alterar el destino de su país en el tiempo en que se le ha preguntado,
“¿vivirás o morirás?, ¿perecerá o sobrevivirá toda la nación?, en la ocasión en
que la nación enfrenta una grave crisis y corre gran peligro. La historia
evidencia que los nombres de las grandes personas que fueron leales, virtuosas
y devotas de sus padres aparecieron en tiempos de dificultad. (151-219,
15.12.1962).
En lugar de volver sus ojos hacia su
esposa, todos deberían estar pensando más en su país dividido en Norte y Sur.
Deberían estar pensando en la división entre el mundo democrático y el mundo
comunista. Tienen que unificar el Norte con el Sur y entonces hacer que el
mundo libre y el mundo comunista vuelvan uno. Después de esto, tienen que
unificar el mundo de los espíritus y el mundo físico, los cuales están
separados. Tienen que saber que este es el deber de aquellos que poseen el
nombre de hijos e hijas de devoción filial para liberar a Dios después de haber
cumplido con la unificación de todo eso. (115-160,
8.11.1981).
Por consiguiente para progresar como hijo
o hijas de piedad filial, no importa cuánta persecución tengan que soportar, ni
cuántos intentos deban experimentar, tienen que convertirse en una persona
segura de sí misma que pueda superar todas las dificultades. En vez de revertir
el camino de amargura y aflicción, con la idea de retirarse ante pruebas y
adversidades, tienen que llegar a ser personas que superen con determinación
las dificultades e inconvenientes de las Eras, y quienes pueden discernir entre
el camino hacia la vida y el que los dirige hacia la muerte, mientras oprimen
la tecla del nuevo comienzo rebosante de esperanza por el mañana. Tienen que
saber que esto es lo que Dios requiere de ustedes en la historia. (174-43,
3.2.1988).
Sección 2. La lealtad verdadera y la
devoción filial que leen la mente del compañero y brinda amor verdadero
La historia de la humanidad es la de un
mundo caído, pecador; sin embargo, al mismo tiempo ésta se alza apoyada en
valores éticos y morales. El centro de la moralidad es el amor. Los hijos
verdaderamente devotos quieren amar más a sus padres, mientras que los
ciudadanos leales quieren amar más a su país, y el camino de la santidad nos
enseña a trascender nacionalidades para amar al mundo. Los santos, tienen la
tarea de amar al mundo más de lo que ellos aman a sus familiares o a sus
naciones. El camino de los hijos e hijas sagrados del universo (físico y
espiritual), es amar con el amor más, en conformidad con la ley del palacio
real en vez de hacerlo con todas las leyes del Cielo y la Tierra. Todas las
cosas deberían ser hechas de esta manera y centradas en el amor. Los hijos de
piedad filial deben seguir el camino correcto al amar a sus familias. Los
ciudadanos leales deben ir por el camino de la justicia al amar a la nación y
los santos tienen que ir por el camino verdadero para amar a la nación. Los
hijos del Cielo tienen que acatar la ley del palacio real y las leyes
nacionales de la
Nación Celestial. Sin embargo, ustedes sólo pueden llegar a
ser hijos e hijas sagrados del universo si atienden y sirven a Dios, en
conformidad con la ley del palacio real, aunque desconozcan la dirección de
esta ley. Estos son los niveles por los que tenemos que avanzar. El hijo devoto
es bienvenido por la nación, el ciudadano leal es bienvenido por el santo y el
santo por los hijos sagrados, y el hijo sagrado a la vez es bienvenido por
Dios. El centro de todo esto es el amor verdadero. Este es el amor absoluto e
incambiable. A pesar que la humanidad ha deambulado ignorando el amor
verdadero, ha establecido lazos que unen absolutamente a los hijos devotos,
absolutamente a los ciudadanos leales, absolutamente a los santos,
absolutamente a los hijos sagrados y absolutamente a padres e hijos. Aunque
ustedes hagan toda clase de cosas, tarde o temprano tendrán que seguir y acatar
los principios celestiales; no pueden continuar errantes. (206-62,
3.10.1990).
Los hijos devotos no existen sólo para sí
mismos sino que también para sus padres. Los ciudadanos leales no viven para sí
sino por el rey y los santos tampoco existen para sí sino por y para Dios. Por
eso es que los santos nos han enseñado cuáles son nuestras obligaciones con
Dios. Entonces, ¿cuál es la esperanza de Dios?, es salvar al mundo. ¿Cómo es la
situación de Dios? El quiere amar a sus hijos e hijas. ¿Cuál es la esperanza
del amor de Dios? Su esperanza es vivir embriagado en ese amor. Por eso es que
ustedes tienen que entender la esperanza, la situación y el corazón de Dios. Si
no lo hacen no podrán convertirse en hijos o hijas de devoción filial. Este es
el punto fundamental de la enseñanza de la Iglesia de la Unificación. ¿Es
correcto que la gente que quiere conocer la situación de Dios no esté al tanto
si Él existe o no? ¿Pueden convertirse en hijos o hijas de piedad filial sin
saber cual es la esperanza de Dios? ¿Pueden convertirse en un hijo o hija
devotos sin saber si Dios está triste o feliz? Sería imposible. El sendero para
convertirse en hijos de devoción filial es sencillo, ustedes tienen que querer
asumir la responsabilidad por las cosas que les causan sufrimiento a sus
padres. Así es como se convierten en un hijo o hija de devoción. (62-61,
10.9.1972).
¿Quién es realmente un hijo devoto, el que
conscientemente prepara y sirve las comidas de su madre o el que no tiene más
nada que ofrecer que su amor? ¿Cómo puede ser posible la apostasía de un hijo
devoto que le ofrece amor y no comida a su madre hambrienta? Sin embargo,
cuando la madre escucha a su hijo diciendo entre lágrimas, “yo soy un hijo tan
impío para merecer estar aquí,” ella asumirá eso como una devoción superior que
haber sido servida con comida. Entonces, de los hijos, ¿quién es más devoto: el
que le trajo arroz o el que le trajo amor? El amor trasciende el tiempo y el
espacio durante las veinticuatro horas del día; sin embargo, el arroz no puede
hacerlo. Tienen que entender esto. (179-270, 14.4.1988).
Ustedes tienen asumir la determinación de
manifestar lealtad ante la presencia de Dios antes de mostrar lealtad a su
país. Antes de servir a la sociedad, primeramente tienen que entrar en la
presencia de Dios, servirla y finalmente recibir su reconocimiento. Si no es
así, su conexión interna con Dios consecuentemente no producirá frutos en el
mundo externo.
Esta es la esencia de la vida de fe.
Ustedes dicen, “yo serviré al mundo y seré fiel a mi país,” ¿no es así?
Entonces, ¿en dónde está el punto de partida de esa lealtad?, ciertamente está
en la familia. Esto tiene que comenzar dentro del corazón y el cuerpo de sus
padres. (22-42, 19.1.1969).
Si han trabajado para el mundo
exitosamente y han mantenido el paso consagrándose con determinación, recibirán
la bendición, pero si no lo hace se arrepentirán profundamente. Existen
personas en la Iglesia
de la Unificación
que dirían, “Yo trabajé de esta manera con mucha devoción para cumplir las
órdenes del Cielo,” pero tienen que entender que los factores que determinan,
si sus esfuerzos crearán un fundamento extensivo en la Tierra son: su nivel de
conformidad, sus logros actuales y su capacidad de atraer la fortuna celestial.
Aun cuando esto no es un fundamento extenso, yo personalmente tengo la misión
de dejar aunque sea una huella en el mundo antes de partir. Este es el camino
de la restauración a través de la indemnización. (40-159,
3.1.1971).
Un patriota quiere recibir el amor de su
nación, un hijo de devoción filial quiere recibir el amor de sus padres y
parientes. Sin embargo, no es fácil convertirse en un hijo piadoso que pueda
recibir el amor de toda la familia. La manera de hacer esto es no comer cuando
otros están comiendo, pero si ayudar a otros para que coman, para que duerman
cómodamente y a que se vistan mejor que uno. Los hijos piadosos son aquellos
que se afanan por el país y la familia mientras que otros juegan. Ellos
deberían ser queridos por todos, no sólo por su propia familia. Ustedes tienen
que ganarse el amor de tres generaciones: abuelos, padres, tíos y tías y los
nietos. Todos tienen que quererles. No pueden convertirse en un hijo de
devoción filial si sólo una de esas personas está descontenta con ustedes. Sólo
cuando todos sus parientes digan: “yo quiero ser como ustedes. Yo quiero ser la
hermana de personas como ustedes,” entonces serán capaces de recibir el título
de hijo devoto otorgado por su clan étnico y establecerse. Si lo hacen tendrán
un lugar donde quedarse. (298-278, 16.1.1999).
La gente que sólo piensa pero no hace nada
es peor que aquellos que ni siquiera piensan. Verdaderamente, ellos son unos
ladrones sinvergüenzas. Ese es el tipo de gente que cuando todo falla no les
queda otro recurso más que robar. ¿Qué tipo de personas son los hijos e hijas
de piedad filial que pueden hacer feliz a Dios? ¿Qué tipo de personas son ellos?
¿Son del tipo que llena sus propios estómagos? Ellos deben ser los que ofrecen
sus comidas a los demás. Si los otros se niegan a comerla, ellos les
alimentarán a la fuerza. Por lo tanto, ¿qué es lo que se debe hacer en nombre
del Padre para formarlos como ciudadanos leales, mujeres y hombres virtuosos e
hijos e hijas devotos de la
Iglesia de la
Unificación ? Tienen que ser separados de su familia. ¿Creen
que un año es suficiente para esto? Hay un refrán que dice, que los ciudadanos
leales nacieron para ser así. Si ellos nacen con este tipo de naturaleza
Celestial, entonces tienen que ser fieles a su causa hasta el día que mueran.
¿Qué tienen que hacer ustedes? El único camino, es pasar por el sendero del
sufrimiento. Este es el camino más corto. ¿Cuál es el atajo para convertirse en
ciudadanos leales, mujeres y hombres virtuosos e hijos e hijas devotos? La
única manera es vivir una vida pública con lágrimas. Yo no poseo otro recurso
más que convidarlos a recorrer juntos el sendero de dificultades y lágrimas. (155-259,
31.10.1965).
Si demostramos un patriotismo superior al
de los ciudadanos de un país y amamos a todas las razas del mundo sin
pertenecer a ellas, siempre manteniendo nuestra lealtad y piedad filial ante el
Cielo, nunca fracasaremos aunque muramos sin un centavo, sino que seremos
ciudadanos leales para la nación y el mundo. (88-27, 1.7.1976).
Si ustedes muestran amor verdadero a su
país, se convertirán en sus patriotas, y si ustedes lo muestran a sus padres,
se convertirá en los hijos e hijas más filiales de todos. Si ustedes
manifiestan amor verdadero a toda la gente del mundo serán santificados, y si
lo continúan haciendo después de entrar al Reino de Dios, entonces habrán
recorrido el camino de los hijos e hijas sagrados del universo, quienes
habitualmente están interesados en Dios. (176-49,
1988.5.3).
La conclusión es que sin el amor verdadero
no existiría tal cosa como un hijo de piedad filial. En la actualidad las
personas que han heredado la tradición del amor secular, del amor falso egoísta,
disfrutan del libertinaje sexo y todo lo que hacen corroe las bases de la
matriz del amor, la devoción filial y la lealtad a la nación. Sólo cuando
ustedes están en frente de Dios por primera vez, habiendo cumplido su deber
como hijos e hijas de amor filial, verdaderos ciudadanos leales, santos
verdaderos e hijos e hijas verdaderos sagrados, centrados en el amor absoluto
emanando desde la
Nación Celestial , es que podrán recibir la herencia de Dios.
Para que la célula familiar pueda recibir la herencia, esta lo hará
automáticamente agrandándose y añadiéndose a la futura nación, el futuro mundo
y en la futura nación celestial. (286-300, 13.8.1997).
Sección 3. El verdadero hijo de devoción
filial que obedece incondicionalmente sin solicitar ser compensado
Aunque su abuelo o su abuela les escupa
encima, a pesar del hecho de que su madre les está ignorando y sus hermanos les
miren con indiferencia, ustedes tienen que servir a sus abuelos y prestarle
atención al resto de la familia, y entonces olvídense del hecho de lo que les
hicieron. Es en ese momento que pueden recibir un puesto entre las filas de los
hijos de devoción filial que serán recordados por las generaciones futuras. Si
alguien dice: “yo soy un hijo piadoso, lo que hago es para llegar a ser un hijo
de devoción filial,” él es un hijo de falsa devoción. La gente que vive por y
para el bien de los demás y olvida lo que ha dado tomará su lugar las filas de
los hijos de verdadera devoción filial.
¿Qué tipo de persona es un ciudadano leal?
Es alguien quien, entre todos los miembros del gabinete real, prepara tortas de
arroz y demás delicias y se las trae al rey con amor. Es alguien quien, viendo
como los servidores del rey y la reina fallan en su responsabilidad, no se
queda tranquilo sino que lo señala y hace un mejor trabajo realizando esas
labores, les enseña a crear un ambiente de trabajo más conducente y luego se
olvida que hizo todo eso. No deberían decir “es suficiente,” sino “tengo que
mejorar.” ¿Por qué? Porque hay un rey de una nación superior a Corea y porque
en la Tierra esta el Hijo del Cielo, el Príncipe de la Nación Celestial.
De esa manera sólo siendo un ciudadano leal que sería el mero representante de
una división llamada Corea no satisface nuestras ambiciones. (204-94,
1.7.1990).
La mentalidad celestial de quienes son
devotos a sus padres, es absorbida por ellos de la misma forma que la sangre
fluye del corazón a través de las arterias y regresa a través de las venas. Si
la familia estuviera en la cima el poder del amor basado en los principios
celestiales, fluiría a través de las arterias y regresará a través de las
venas. Ustedes no lo notan porque que se mueve con naturalidad. ¿Cómo fluye la
sangre en las venas, se hala a si o es empujada? Es empujada. Es algo así como
que aunque no quieran recibir la bendición lo harán. Es como estar en el
torrente sanguíneo en donde aunque no se quieran mover, gradualmente están
siendo arrastrados al gran corazón. Aunque no quieran ninguna bendición
definitivamente esta vendrá a ustedes. Por eso es que tienen que hacer su mayor
esfuerzo para cumplir con su deber filial. La enseñanza que imparte la Iglesia de la Unificación , es
cumplir con su deber filial. Si no tienen una madre o un padre a quienes serle
devotos, vivan para el país. Cuando el país esté en peligro es cuando tienen
que cumplir con su deber a la nación, aunque eso signifique dejar a su madre y
a su padre, a quienes les pueden ser piadosos. Aun cuando su madre y padre se
opongan, deben empacar sus maletas en secreto, e ir a la línea del frente de
batalla. Si mueren allí, podrán estar de pie en la posición de haber cumplido
su deber de devoción filial y leal. (147-306, 1.10.1986).
Por lo general, la gente tiende a
derrumbarse por las dificultades con que se tropieza. Sin embargo un ciudadano
leal no puede hacerlo. Un hijo de devoción filial tampoco debería hacerlo. Aun
cuando muera su cónyuge o sus hijos no deberían aferrarse a ellos con lágrimas.
Un líder verdadero no puede hacer esto. Si ustedes son ciudadanos leales verdaderos,
no pueden mostrar su penosa situación. Aunque su tristeza les esté perforando
el corazón no pueden mostrar sus lágrimas. Aunque no tengan la oportunidad de
sentir lástima con el rey; pero, si están en una posición de bondad con la
mentalidad de ser más que padres y sienten una tristeza superior a la del rey,
entonces el Cielo les enseñará lo que tienen que hacer. Cuando pensamos en esto
desde la perspectiva de hijos e hijas de piedad filial, aunque estén tristes,
no deberían estarlo centrados en su propio desánimo. Además, aunque estén
resentidos no deberían vengarse de sus enemigos. (18-252,
11.6.1967).
El hijo de piedad filial, es la persona
que puede consentir hacer las cosas que le molestan más que las que gusta. La
persona que sacrifica su amor precioso para cumplir su deber filial con sus
padres podrá ir a cualquier lugar en el Cielo, y si hay doce puertas aperladas
entonces ninguna estará bloqueada para él o ella. Todas las puertas estarán
ampliamente abiertas a él o ella. Cuando mi hijo Heung-Jin falleció, yo lo
envié al mundo espiritual como resultado de mi decisión, como Jesús fue llamado
el Antiguo Cristo que Heung-Jin sea llamado el Nuevo Cristo, y así fue como se
suscito. (163-264, 1.5.1987).
Ustedes deberían amar a sus abuelos y
abuelas, como los representantes de su país, con el fin de resolver la angustia
de no haber podido amar a Jesús, así también resolverán la angustia de Dios.
Todos en la Iglesia
de la Unificación tienen que hacer esto. Mientras aman a sus abuelos y abuelas,
tienen que hacerlo con la devoción opuesta a la manera en que se amó a los
abuelos de su país, su iglesia y su familia. (40-44, 6.1.1971).
Un padre querrá que su hijo sea más
piadoso de lo que él es con su propio padre. Sólo entonces el abuelo y el padre
podrán cerrar sus ojos tranquilamente cuando fallezcan. El corazón de querer
que el hijo sufra más que yo, es un corazón de amor para el hijo. Esto es
evidente. Haciendo esto, tenemos que consolar a Dios quien ha estado sufriendo
por nosotros. Ya que el Padre necesita tales hijos como sus sucesores, el les
dejará cumplir con sus deberes filiales para no olvidarse de ello, incluso
hasta después de sus muerte. Por eso es que yo impongo grandes dificultades
para entrenarlos a ustedes. Yo soy una persona tacaña cuando se trata de mí
mismo. Yo soy tacaño conmigo, no se como gastar dinero en mí, no soy del tipo
que cuando tiene hambre entra solo en un restaurante para comer. Yo también
aconsejo a la Madre
respecto a comer y vestir. (43-60, 1971.4.18).
Los padres con un hijo de piedad filial
son personas que pueden relacionarse y vivir por y para ese hijo, ninguna
tercera parte puede interferir en esta relación. Por eso, Dios envía a Su hijo
amado, a la posición de la muerte y se hace la vista gorda a lo que le esta pasando,
para que el Cielo produzca un hijo de piedad filial verdadero, y para
establecer una relación profunda como el último recurso que no puede ser
violado por Satanás o la gente que esta jugando toda clase de trucos. Este es
el corazón de Dios, quien está tratando de restaurar a la gente que se ha
vuelto impía, y también es el método guía que Dios emplea para restituir su
deber de devoción filial. Esto es verdaderamente cierto. (62-47,
10.9.1972).
Los hijos e hijas de devoción filial se
preocupan más que sus padres. Los hijos e hijas de devoción deberían siempre
preocuparse más que sus padres. Para llegar a ser hijos de devoción filial
tienen que mostrar una preocupación mayor que sus padres y tienen que hacerlo
en todos los aspectos. (155-253, 31.10.1965).
Jesús llegó a ser un sirviente de
sirvientes frente a Dios, luego fue crucificado y murió. Se dice que un hombre
es justo cuando muere por su país en la posición infeliz de ser sirviente de
sirvientes. Una persona que muere por su país es un patriota. Si alguien va
incluso a la posición de sirviente de sirvientes con agradecimiento para servir
a sus padres, esa persona recibe el título de hijo piadoso. Este es el punto
más alto de la moralidad en el mundo humano y el punto central. Tienen que
saberlo, tienen que saber que este es el punto central. Allí podemos darnos
cuenta que viviendo una vida pública por y para Dios y siendo sirviente es el
mejor camino para convertirse en un hombre más justo. En vez de ser un
sirviente para su nación, el camino para llegar a ser un ciudadano leal es
convirtiéndose en un sirviente bajo una situación peor a la de un sirviente
común. (88-294, 3.10.1976).
¿Quién debería ser llamado y reconocido
como el hijo de piedad filial verdadera y el ciudadano leal de Dios que ha estado
cargando la providencia de la restauración en la Tierra? ¿Podríamos llamar así
al hombre más rico de los Estados Unidos? Qué me dicen de la gente que deja
caer panfletos de un avión con el mensaje “¡Crean en Jesús!,” pero lo hacen con
la actitud de, “creer o no, es tú decisión.” Entre una persona que deja caer
panfletos desde un avión o alguien que ora profundamente y se acerca a cada
persona, individualmente distribuye esos panfletos con lágrimas en los ojos y
con las manos temblorosas, ¿cuál de los dos está más cerca de Dios? (155-261,
1965.10.31).
En conclusión, no hay nada especial en ser
un hijo de devoción filial. Ellos son personas sencillas que ama a sus padres
con fe absoluta, amor absoluto y obediencia absoluta. Un ciudadano leal surge
cuando absolutamente cree en el rey, cree en la gente y les ama con total
devoción centrado en el rey y en la gente de la nación. (270-156,
29.5.1995).
Capítulo Cuatro
La lealtad y el amor filial hacia Dios
Sección
1. La esperanza de Dios
¿Qué clase de ser es Dios? El es el Padre
y Madre y el Rey y Reina de reyes de la humanidad, así como el centro de todo.
Para hacerse hijo de Dios, tendrían que convertirse en hijos de piedad filial
en el nivel mundial, además de serlo en el nivel familiar. Asumiendo que sólo
la persona que ha ocupado la posición representativa de las cualidades más
elevadas de amor y devoción filial, de lealtad y santidad, puede atender y
servir a Dios; entonces, no podría hacerlo quien tenga dichas cualidades por
separado. El deseo de Dios es ver a la persona que combina todas estas virtudes
juntas, que puede ser un hijo o hija de piedad filial, un ciudadano o ciudadana
leal y un santo o santa de santos, todos al mismo tiempo.
Considerando esto, Dios seguramente es
este tipo de ser. Nosotros nos esforzamos en atenderlo y servirlo como nuestro
Padre-Madre, con el fin de cumplir gozosamente con nuestras obligaciones como
Sus hijos. Si hay un grupo, denominación o raza que procura tomar el curso de
hijos e hijas de devoción filial de primera clase, ese camino no va a ser
fácil. Los hijos filiales de ese calibre no pueden aparecer de las filas de los
que escogen una salida fácil. Ellos no surgen de tales entornos. Ellos están
errados, desde el punto de vista de las amplias masas de gente. Todos los demás
quieren ir al Este, pero ellos tienen que ir, no solamente al Oeste, sino
también al sur, y al Este, y regresar de nuevo al Oeste.…
Dios hará que Sus verdaderos hijos de
devoción filial atraviesen el camino que otros serán incapaces de seguir. Esa
clase de religión tiene que aparecer. Incluso con el sentido común llegamos a
esta conclusión. (62-33, 10.9.1972).
Históricamente, aunque han existido muchos
súbditos y ciudadanos leales del reino, hijos e hijas de piedad filial y hombre
y mujeres virtuosos centrados en un rey, no hubo uno centrado en la voluntad de
Dios. Sin embargo, nosotros en la actualidad somos diferentes. En el pasado,
todos ellos se dedicaron a la libertad y la liberación basados en normas
terrenales. Ellos podrían haberse convertido en el objeto de interés de Dios,
pero no fueron capaces de hacerse los objetos de Su consuelo y felicidad. Hasta
ahora no ha existido súbdito leal del Reino, hijos o hijas fieles, hombres o
mujeres virtuosos de quien Dios podría estar orgulloso.
El camino correcto para la humanidad es
hacerse un súbdito leal de Dios, un hijo fiel y un hombre o mujer virtuosa,
pero nunca ha existido tal gente. Aunque la gente pueda haber vivido de este
modo para su rey o sus padres, todavía nadie ha hecho esto por Dios. Al mirar
Dios a esta gente, ¿cuántos piensan que El debe haber anhelado que se
convirtieran en Sus súbditos leales, hijos devotos y hombre y mujeres
virtuosos? (11-77, 29.1.1961).
Dios quiere que toda la gente se convierta
en hijos de devoción filial y súbditos leales de Dios y, de todos ellos,
quisiera a aquellos del estándar de servicio más alto. Dios quiere gente que
sólo iría por el camino de la lealtad y el amor filial.
Los que no asumen la responsabilidad por
la vida y los bienes de sus padres, y no traen paz y desarrollo a sus familias,
no pueden convertirse en hijos de amor filial. Si sus padres pierden todos sus
bienes, entonces los hijos deben estar dispuestos a ofrecer todo lo que tienen
para ellos.
Con la destrucción del ideal divino de la
Creación, aquellos que están en la posición de haber pisoteado la vida, los
bienes, la paz y el ideal, no pueden volverse súbditos o ciudadanos leales del
Reino o hijos de piedad filial celestial. Ustedes tienen que preguntarse,
"¿cuándo mostré alguna vez interés por los asuntos de Dios como si fuesen
los míos? ¿Cuándo alguna vez sentí amenazada la vida del Padre? ¿Cuándo alguna
vez sufrí angustia y me esforcé para tratar de traer paz y unificación dentro
de la familia del Padre?” Ustedes pueden haber intentado hacer esto, pero desde
el punto de vista de Dios, en vez de ser leales y devotos, demostraron ser todo
lo contrario. (18-341, 1.10.1967).
Dios quiere erigir súbditos y ciudadanos
leales del Reino e hijos e hijas de piedad filial celestial, y a través de
ellos transferir Su amargura a Satanás. Sin embargo, debido a que El no puede
hacer eso incondicionalmente, después de erigirlos, los hace andar
individualmente el camino histórico de sufrimiento. (13-128,
20.12.1963)
Es importante encontrar un hijo de
devoción filial que pueda liberar a Dios y también liberar al amor. A Dios
también le gustaría estar en esta posición y decir, "desearía poder ser un
hijo devoto aunque sea una vez.” Los Padres Verdaderos también dicen,
“desearíamos poder ser un hijos de amor filial aunque sea una vez.” Cuán
maravilloso sería si hubiese tal camino para que Dios y los Padres Verdaderos
realizaran juntos el amor filial ante el amor.
Dios mismo está en la posición de ser el
Padre y Madre que verdaderamente tiene amor perfeccionado, y su hijo, el que
cumple su deber filial centrado en el amor de Dios y en el amor fundamental del
universo, entonces se une con Dios, el Padre-Madre. ¿Cómo puede Dios pavimentar
el terreno de amor filial en una dimensión superior ante este amor? Si esto
hubiera sido hecho, entonces nunca, en toda la eternidad, habría ocurrido la
Caída.
Esto es el ámbito de influencia de la
liberación de la liberación. Esta esfera de la liberación se extiende más allá
del ámbito del Principio. Es el mundo original. Cuando pensamos en ello, no
deben creer que el fin es realizar el ideal de la familia, el reino de Dios
sobre la Tierra
y el reino de Dios en los Cielos. Todavía hay algunos vestigios manchados por
la “sangre” de Satanás en la raíz interna, los cuales tienen que ser resueltos.
Han pasado decenas de millones de años de
historia, y aunque pasara ese tiempo varias veces, diez veces, o aún más de
cien veces, ¿piensan que es posible olvidar el mundo de la Caída ? Deberían reflexionar
sobre el concepto que esta es la esperanza más alta de Dios, olvidar todo esto,
y hacer que ustedes y yo nos unamos y nos instituyamos como los hijos de piedad
filial que puedan reanimar a Dios, quien se toma el trabajo de amarnos. (300-33,
21.2.1999).
Cuando Dios extendió Sus manos para
bendecir a Adán y Eva, ¿qué tipo de esperanza tenía El hacia ellos como su
Padre-Madre? El probablemente habría dicho, “abracen al gran cosmos que He
creado y conviértanse en los súbditos leales atendiéndome como el Rey del
amor.” Dios tenía esta clase de esperanza.
Consecuentemente, Adán y Eva deberían
haber establecido el principio de ser súbditos leales del Reino en medio de
toda la Creación y deberían haber vivido sus vidas centrados en esta tradición
por toda la eternidad. Si Adán y Eva se hubiesen realmente hecho el hijo y la
hija de amor filial de Dios, sirviéndole y atendiéndole como su Padre-Madre
Verdadero, entonces la lealtad y el amor filial que ellos mostraron a Dios se
habrían hecho una tradición, y la historia del mundo habría continuado hasta
ahora según la misma costumbre de corazón unificado entre Dios, Adán y Eva. Si
éste hubiera sido el caso, el mal no habría asumido control. Si el mal pudiera
dominar el mundo del corazón de Dios, entonces sería imposible la providencia
de la restauración y la salvación. (9-105, 24.4.1960).
Lo que Dios había esperado de Adán y Eva,
quienes eran Sus hijos, era verlos convertirse en hijos de amor filial,
súbditos leales del Reino, santos e hijos divinos cuando ellos crecieran. Dios
espera que ustedes hagan lo mismo, pero ¿han pensado alguna vez que ustedes
deben convertirse en hijos de amor filial en su familia, en ciudadanos leales
en su nación, en santos en el mundo o en hijos sagrados en el Cielo y la Tierra ?
Visto históricamente, todos los santos han
enseñado a la gente a convertirse en hijos de amor filial, súbditos leales del
Reino y santos e hijos sagrados. Las religiones que no enseñen esto no durarán
mucho tiempo. En todo caso, ése es el curso predestinado que la humanidad tiene
que andar. Destino significa algo parecido a la relación entre padres e hijos.
Ustedes no pueden cambiar su destino. Hay algunas cosas en su fortuna que
pueden cambiar, pero ustedes no pueden cambiar este destino.
Si no entienden estas cosas, no podrán
cumplir con el rol de padres verdaderos en sus familias. Como padres
verdaderos, ustedes deben enseñar a sus hijos cosas progresivas tales como
convertirse en hijos de devoción filial, ciudadanos leales, santos, e hijos
sagrados del Cielo. Tienen que enseñarles a cumplir todo esto con ustedes y con
Dios. (287-23, 10.8.1997).
La única pareja del ideal de Dios debió
haberle retornado la gloria a El; sin embargo, por la Caída , trajeron el dolor en
vez de la gloria. Esto no fue simplemente la responsabilidad de Adán y Eva; fue
también la deslealtad del arcángel. El arcángel debería haber establecido
primero los deberes de lealtad y amor filial hacia Dios, pero la Caída ocurrió porque él
falló en hacer eso. Consecuentemente, la providencia de la restauración
consiste en establecer la lealtad, el amor filial y la virtud.
Debido a que Dios instaló la lealtad, el
amor filial y la virtud en el centro de nuestras mentes, todas las religiones y
los caminos de fe están destinados a sostenerlos. Todos los ascetas se han
esforzado para alcanzar esto, y aun Jesús procuró tener una familia para
establecer el camino de la lealtad, del amor filial y la virtud.
Dios fundó la nación de Israel para el
establecimiento de tal familia. Jesús debió haber establecido primero el camino
de la lealtad, del amor filial y de la virtud. Luego el sumo sacerdote debió
haber establecido la lealtad, el amor filial y la virtud, y entonces hubiera
sido subyugado Satanás. Nuestras familias bendecidas no deberían perder la
oportunidad de dar el ejemplo a otra gente con respecto a la lealtad, al amor
filial, y la virtud. Todas estas cualidades comienzan en el hogar. La Bendición significa
heredar la esperanza del Padre. Han existido hasta ahora familias que demostraron
lealtad y amor filial ante Dios, pero no castidad. No podemos establecer la
castidad antes de que introduzcamos el Día de Dios, y, mientras permanezca la
condición para que Satán invada, no será establecida la castidad. (14-209,
4.11.1964).
No es suficiente con ser leal a un país
como Corea para pararse erguido ante Dios. No pueden convertirse completamente
en los hijos de Dios sólo por hacer eso. El Apóstol Pablo entendió muy bien
este punto. Cualquiera puede amar a su propia raza. Quiero decir que cualquiera
puede amar a su propio país, pero ustedes tienen que amar a la gente de otros
países también. La razón es que Dios no solamente ama a Corea. Ustedes deberían
entender que Dios ama a todos por igual.
Para entender el corazón de Dios,
deberíamos ir en busca de un país que ha sido golpeado por la adversidad y que
afronta circunstancias difíciles, y apoyar su causa. Esto debe hacerse. Aun
desde un punto de vista del Principio, se nos exige que establezcamos el camino
de la lealtad nacional y del amor filial en al menos tres países.
Ahora en Corea cuando ustedes se
determinan para asistirme, y cumplen su deber de lealtad y amor filial para el
Cielo, no deberían pensar que esta lealtad y amor filial que practican son sólo
para ustedes. Deberían orar a Dios, “Padre, ofrezco mi lealtad y amor filial
primero para esta raza, primero para el mundo, primero para el Cielo y la Tierra. Por favor haz
que mi lealtad y devoción pertenezcan al patrimonio del Cielo y de la Tierra.”
Entonces, aun después de su muerte ésta
permanecerá como una propiedad del Cielo y de la Tierra , la humanidad lo
legará como patrimonio de la
Tierra. Así es como es. (155-235,
31.10.1965).
No siempre vamos a disponer del tiempo
para que podamos hacernos hijos de piedad filial de Dios. No existirá en el
mundo espiritual después de nuestra muerte. En el lapso de nuestra vida
terrenal, la cual, vista desde la eternidad, es sumamente breve como decir tic
tac, debemos establecer la condición de haber amado a Dios y de haber cumplido
nuestro deber filial con Él.
Además, tenemos que confirmar nuestro
estatus como los hijos que Dios absolutamente necesita, y debemos lograr esto
en el lapso de nuestra vida. (26-114, 10.19.1969).
Todos estamos vinculados por el destino
que resulta de la historia desarrollada de la providencia de Dios, en la cual
El ha estado por mucho tiempo buscando Su añorado deseo de disolver Su angustia
acumulada por más de seis milenios. En consecuencia, aunque tengamos apellidos
diferentes, debemos vivir con un amor mayor que el de los hermanos
consanguíneos.
Aunque estamos sirviendo y atendiendo a
Padres que no son nuestros padres biológicos, nosotros somos la gente que
procura servir y atender a los Padres espirituales con mayor sinceridad que a
nuestros padres naturales. Además de eso, a pesar de tener nuestro propio país,
somos gente que procura vivir para la nación de Dios con lealtad, amor filial y
virtud. (47-81, 19.8.1971)
Ahora ha llegado el tiempo final. Los
padres deben encontrar “nuestro país.” Para hacer esto, todas las familias
bendecidas deben situarse horizontalmente en un círculo alrededor del Padre y
la Madre, y representarlos en el cumplimiento progresivo de los deberes como
hijos de amor filial, ciudadanos leales del Reino, santos e hijos sagrados,
quienes, en consecuencia, ocuparán aquellas posiciones de liderazgo, procederán
a observar las leyes del palacio original y sustentarán las leyes de la nación
de Dios. Ustedes deberán entender que la Constitución Celestial
comienza en realidad por nosotros. Esto es lo que significa “nuestro país”. (197-87,
7.1.1990).
El día que la gente coreana entienda el
corazón de Dios es el día que dominarán el Cielo y la Tierra. ¿Por qué es así?
Aunque haya muchos hijos y muchos ciudadanos, hay sólo un gran hijo de amor
filial y ciudadano leal. Si es natural hasta para los padres en el mundo caído
prestar más atención al hijo que está siendo maltratado, ¿no piensan que sería
así aun más para Dios?
Dios no está buscando a ninguna raza en
particular. El está buscando a aquel hijo e hija de devoción filial a quienes
pueda amar más que nadie. El quiere estar orgulloso de ellos delante de esa
raza entera.
Dios preparó al mundo para recuperar una
raza, estableció a Israel como raza para rescatar a un clan familiar, preparó a
un clan familiar para recobrar una familia, y preparó una familia para salvar a
una persona.
Salvar a una persona es equivalente a
salvar al mundo, y esta persona tiene que ser el hijo o hija de amor filial con
el corazón para disolver toda la angustia histórica de Dios. Sólo la aparición
de un hijo o hijas de amor tan filial hace posible que la gente mala expíe sus
pecados. (10-239, 10.6.1960).
En los Ultimos Días, debemos, por encima
de todo, llegar a ser la gente que comprenda la mente de Dios. La humanidad
está imbuida con los tres elementos claves de intelecto, emoción y voluntad, y
está en nosotros lograr alcanzar emoción celestial sobre la plataforma del
intelecto y la voluntad. El amor de Dios fluye a través de nuestros corazones,
y debido a que hay una providencia celestial referente a la gente coreana,
nuestros corazones deben latir fuertemente con fervor, amor filial y lealtad
por el Cielo más que cualquier otra raza. (4-250,
22.6.1958).
Si quieres convertirte en súbdito leal del
Reino de Dios, debes vengarte de Sus enemigos. Si quieres hacerte un hijo o una
hija de amor filial, no puedes serlo mientras permanezcan los enemigos de sus
padres, así que tienen que deshacerse de ellos. Hasta el día que hagan que el
enemigo rinda cuentas de sus pecados, si no están preparados para avanzar
luchando a riesgo de sus vidas eternas, no podrán superar la dolorosa cresta de
la Caída. ¡Es
sólo cuando cruces por encima de este pico que por primera vez Dios podrá poner
Su mente preocupada a descansar, y dirá, “mi hijo leal, de amor filial y
virtuoso, a quien tanto he esperado durante seis mil años!”, y levantando Sus
manos para bendecirles, pudiendo finalmente el Dios trinitario disfrutar de Su
Sabbath. Dios no puede se regocijará de Su Sabbath hasta que se establezca tal estándar
de corazón. (9-122, 24.4.1960).
Dios es el primer Padre entre los padres,
el Primer Rey entre los reyes, el único que puede gobernar sobre el Cielo y la Tierra , y el primer
antepasado capaz de formular Su ideal. Nuestro propósito en la Iglesia de Unificación es
el de servir a Dios como Sus hijos quienes son capaces de rendirle amor filial,
lealtad y santidad, y por primera vez, pararnos ante El y heredar sin vergüenza
alguna de Su vasta obra de la Creación. (84-205,
29.2.1976).
Sección 2. La lealtad y el amor filial
absolutos que conmueven a Dios
Noé fue capaz de superar intensa
persecución en medio de circunstancias adversas invirtiendo cada gramo de
energía en su obra. El siguió adelante con un corazón humilde sólo para
obedecer las leyes de Dios como Su hijo fiel y devoto.
Cuanto más Noé se acercaba a Dios, tanto
más dolor sentía de su cruel ambiente, y él iba a Dios derramando lágrimas de
arrepentimiento con un corazón dolorido; nadie pudo bloquear su camino.
Piensen en Noé quien aguantó durante 120
años. El mundo satánico puso en movimiento todo tipo de intrigas para atacar al
solitario Noé, oponiéndosele en toda forma posible, pero él no se desvió en lo
más mínimo del estándar que Dios había puesto. Ese estándar estableció el
centro absoluto del cosmos, el hombre de rectitud del universo, y el vencedor
de la verdad. Como tal, Dios quiso liquidar todos los elementos de Sus enemigos
que se opusieron a este estándar. (18-159, 6.4.1966).
Caminen el sendero de la lealtad
firmemente todos los días de sus vidas. Nuestra esfera de actividad se
expandirá hacia el nivel global en el mismo grado en que la gente les critique.
Hoy tenemos que intentar resolver nuestros asuntos locales, pero, a medida que
se alivie nuestra situación comenzaremos a atender asuntos globales.
Apresuremos entonces el día en que Dios pueda orgullosamente dar la bienvenida
y bendecir a Sus hijos que dan el ejemplo de lealtad hacia el mundo. Sólo así
se manifestará por primera vez la paz del Sabbath por todas partes de Corea. Cuando
las treinta millones de personas de este país hayan cumplido su deber de
lealtad hacia el mundo, y todos los pueblos del mundo reconozcan que ellos han
sido capaces de convertirse en hijos de Dios con la ayuda de Corea y así
realicen su deber de lealtad para su nación, entonces, por primera vez, se
habrá establecido el fundamento para el Sabbath en Corea. (155-263,
31.10.1965).
Hasta ahora Dios ha trabajado
diligentemente para crear un ambiente o era providencial en Corea, y como ese
momento ha llegado, tenemos que ser más fieles que las vacas. Hubo tres niveles
de ofrendas de sacrificios sobre el altar de Abraham: las palomas, la oveja, y
la novilla. Simbólicamente ahora estamos en la era de la novilla. A Dios le
gustan vacas.
¡La era de la novilla! ¿Nos gustan las
vacas porque podemos matarlas y comerlas? Ese no es el caso. A los granjeros no
les gustan tampoco las vacas porque las pueden matar para comida. Ellos las
ponen a hacer todo tipo de trabajos y posiblemente se las comen más tarde. Así
es.
Entonces, ¿qué necesitan para llegar a ser
hijos e hijas de Dios? ¿Necesitan convertirse en una ternera? ¡No! Desde luego
que hablamos de cosas en sentido figurado. Dios, quien es como el gran rey de
las vacas, ofrece lealtad y devoción por el bien de la humanidad, que son Sus
hijos e hijas, entonces, nosotros la gente de hoy, como Sus hijos e hijas,
tenemos que convertirnos como e terneras ante El. No estoy diciendo que ustedes
deberían literalmente convertirse en becerros. Es una metáfora. (156-17,
2.11.1965).
Tienes que preguntarse si hay otra persona
que está siendo más leal hacia Dios que ustedes. ¿Sería él del Oriente o del
Occidente? Tienen que preguntarse esto.
Si hay una persona leal a Dios, entonces
¿qué tipo de persona es? ¿Qué tipo de trabajo hace? Ustedes tienen que
preguntarse esto. (155-248, 31.10.1965)
En su camino de lealtad a Dios, tengan la
convicción que no cederán ni un centímetro. Determínense a progresar un paso
extra, más que ninguna otra persona o súbdito leal del Reino. Trabajen más
arduamente que cualquier espíritu de personas que han vivido en la Tierra. Ustedes
tienen que corresponderse con un estándar superior al nivel de lealtad de los
que fueron insobornables en su país y trabajaron asiduamente por el bien
público. Avancen aunque sea un centímetro extra. Esta es una regla de hierro. (102-98,
26.11.1978).
En la era del sirviente, ustedes deben
cumplir con absoluta lealtad, y en la era del hijo adoptivo tienen que
practicar lealtad absoluta en sus vidas. Si no atraviesan estas dos etapas, no
pueden alcanzar el estándar para unirse de corazón con los hijos unigénitos de
Dios. Ustedes no pueden alcanzar el estándar de estar unidos. La gente
representativa que logre por primera vez en el mundo el trabajo de conectar al
mundo terrenal con el mundo celestial se convertirá en el Tercer Israel. (45-82,
3.6.1971).
Ustedes tienen que resistir con un corazón
anhelante y luchar con la totalidad de sus fuerzas en cada situación, para
indemnizar y liberar todos los elementos de la aflicción de Dios. Deberían
tener en cuenta que una persona con esta clase de corazón nunca tropezará ni
fallará. Aunque se toparan con obstáculos, y pensaran que no hay ningún modo de
ir ante el Señor, recuerden que Dios está vivo. El ha estado aguantando hasta ahora,
y así, cuando ustedes tropiecen a causa de su lealtad y devoción, El los
levantará, les abrirá el camino para que por lo menos oren y les dará
información acerca de cómo vivir de ahí en adelante, y luego les enviará gente
que pueda ayudarles. (153-255, 7.1.1964).
Desde el punto de vista de Dios, ustedes
tienen que convertirse en personas que puedan hacer llorar el corazón interno
de su gente, y también ser personas que pueden darse cuenta del corazón interno
del cosmos. Los hijos filiales que pueden amorosamente relacionarse con Dios
aun estando en una posición de gran desgracia, deben consolar el corazón
desafortunado del jefe del hogar, sea éste el rey o los padres, y sin ayuda de
nadie, abordar todos los problemas que rodean esa situación y solucionarlos.
Aquellos que tengan tal mente de lealtad y amor filial irán al Reino de los
Cielos. La gente que piensa que puede entrar en el Cielo solamente creyendo en
Jesús, de ningún modo será así. Esta gente nos ha calumniado y perseguido hasta
nuestra exasperación y mortificación, pero no podemos buscar revancha con armas
y cuchillos. (19-300, 10.3.1968).
Cuando escriben pueden sentir alegría
dependiendo de su actitud; podrían gozarse hasta colocando el punto a una “i.”
También, ese punto podría incluso simbolizar esperanza.
En relación con eso, cuando Dios, quien
hizo el Cielo y la Tierra ,
creaba algo, aunque pequeño, esto ocupó la posición de objeto recíproco del
cual Dios recibiría alegría y consuelo en Su soledad. Como tal, esto Le trajo
la mayor alegría y constituyó así un factor esencial de lealtad y amor filial.
De ahí podemos entender que cuando Dios medita sobre Su Creación y se pregunta
sobre el resultado de añadir algo aquí y quitar algo de allá, El siempre hace
eso con un corazón alegre y esperanzado. (39-226,
15.1.1971).
¿Quién liberará a Dios? Deben aparecer
hijos filiales resueltos a realizar sus deberes de lealtad y amor filial con
total devoción, y cargar toda la responsabilidad de Su angustia asociada con la
cruz. Deben aparecer tales hijos e hijas. Entiendan que, sin eso, Dios no será
liberado. (101-255, 1.11.1978).
Si Dios, viendo su fiel determinación, se
anima y da un paso adelante para declarar, “¡voy a derribar este mundo
malvado!”, entonces, en ese instante, se abrirá Su esfera de actividad gracias
a sus esfuerzos. Esto será un regalo de alegría del Cielo, más maravilloso que
cualquier posición codiciada, trono, lugar de honor y aun premios que se
apilarían sobre ustedes, no solamente una sino a lo largo de muchas vidas.
Ustedes deberían determinarse a confrontar
cualquier tipo de persecución en el curso de la historia humana y aun más allá.
Este es el camino que deberían tomar los hijos de piedad filial que representan
la historia de la eternidad. Este es el sendero de la lealtad hacia el eterno
Reino de los Cielos. (255-121, 10.3.1994).
En conclusión, Dios desea familias
absolutas y lealtad y amor filial absolutos. Hasta ahora, nunca ha existido
lealtad y amor filial absolutos. Dios no puede descender a la Tierra sin un fundamento global
de hijos absolutamente sagrados, es decir, hijos de Dios. Dios solo no puede
hacer nada providencialmente en la Tierra. Es por eso que nos referimos a El
como un Dios desconsolado y quebrantado.
Esto es un hecho asombroso que los
miembros europeos centrados en el Reverendo Moon están realizando tales
familias por primera vez. Cada uno sin excepción desea lealtad y amor filial.
Hasta ahora Dios no ha tenido otra opción que la de estar en un estado
miserable al ver este mundo caído. ¿Cómo podemos liberar a Dios? Todo esto
depende de cómo nosotros edificamos la familia, la familia extendida, la raza,
la nación y el mundo. (297-202, 20.11.1998).
Sección 3. La lealtad y el amor filial de
Jesús
Jesús dijo que aunque nos encontremos con
todo tipo de ambiente difícil, tenemos que tener fortaleza a fin de vencer. El
dijo que tenemos que tener más lealtad y amor filial para la Voluntad de Dios que los
pecadores muestran hacia el mal. Esta es la base de los nueve frutos del
Espíritu Santo que se enseñan en el cristianismo. Si viven una vida de amor,
entonces surgirá la felicidad y la paz, y a través de la paciencia, surgirá la
misericordia y la bondad, y a través de una vida de lealtad surgirá la
gentileza y la humildad.
Jesús enfatizó que para que la gente que está
atrapada en el ámbito de la Caída se deshaga de todos sus malos elementos,
debería tener amor celestial, paciencia celestial y lealtad celestial. Esta es
una filosofía práctica que puede volver realidad la ideología del Reino de los
Cielos; pero, ¿ustedes tienen hoy este amor de Cristo en sus corazones?
Además, ¿tienen la fortaleza y el corazón
de lealtad? Jesús representaba el corazón de Dios y era la encarnación de Su
amor. Aun cuando iba en camino al Gólgota, él era el amo de la fortaleza,
preocupándose por el sufrimiento del género humano, y era la persona
representativa de la lealtad, siendo más leal a Dios que cualquier otra persona
en la historia humana.
Entonces, ¿de dónde vinieron el amor, la
fortaleza y la lealtad de Jesús? Estas virtudes no surgieron dentro de Jesús
por sí mismas. El fue el mediador quien conectó el amor de Dios a la humanidad.
El fue la encarnación del amor y el ser substancial con el valor de Dios, y
quien había venido para salvar a la humanidad de su ignorancia.
A fin de cumplir la voluntad verdadera,
Dios buscó encontrar a una persona como El, alguien quien pudiera representar
el valor de la totalidad. Para ese propósito, Dios mostró primero lealtad a la
humanidad antes de que cualquier otro se la mostrara a El, resistió la
aflicción ilimitadamente; así que ustedes tienen que compadecerse de Dios quien
ha estado trabajando según los principios celestiales y quien mostró infinita
lealtad hacia la humanidad para que realizara Su voluntad. Ustedes tienen que
sentir empatía hacia el corazón de Dios quien se sacrificó pródiga y
resueltamente para establecer Su Voluntad. Además, tienen que compadecerse del
corazón de Dios quien se sobrepuso una y otra vez para establecer la ideología
del futuro, sobre el corazón que quiere darles infinitamente, sin parar. (2-344,
4.8.1957).
Jesús vino como el Padre de la humanidad,
y el Espíritu Santo manifestado en la
Tierra como la
Madre , pero ellos no pudieron ser simultáneamente padres
físicos y espirituales, y sólo consiguieron trabajar como los padres
espirituales.
La muerte de Jesús por la crucifixión no
significó que Jesús había ganado la victoria espiritual y física sobre Satanás.
Al contrario, fue conducido a su muerte por Satán. Es por eso que Jesús dejó su
cuerpo a Satanás, y resucitó sólo espiritualmente. Durante sus 40 días de
resurrección espiritual en la Tierra, él juntó a sus discípulos, y, centrándose
en su estándar espiritual, lanzó la providencia de la “Segunda” Israel, que
constituye la historia de los 2.000 años del cristianismo hasta la actualidad.
Entonces, ¿dónde está la “Primera” Israel?
Se arruinó. La nación judía como la Primera Israel se arruinó debido a su pecado de
haber matado a Jesús, y apareció la Segunda Israel. Dios había protegido y nutrido a
los israelitas durante 4.000 años y envió al Mesías sobre este fundamento de Su
duro trabajo.
Sin embargo, los israelitas no aceptaron
al Mesías, y lo crucificaron. Por esto es que los israelitas se convirtieron en
enemigos de Dios. Después de esto los israelitas llegaron a ser el pueblo sin
país, y no pudieron establecer una nación independiente hasta que Jesús hubiera
venido otra vez. Los judíos han tenido que aguantar un sufrimiento insoportable
durante 2.000 años para indemnizar su pecado de haber matado a Jesús. La razón por
la que los israelitas sufrieron tanto y se fueron un pueblo sin soberanía
territorial es porque derramaron la sangre de Jesús, quien había venido como el
antepasado de la humanidad, en la cruz.
En aquel tiempo Israel era un país estable
y vibrante en términos sagrados y seculares. Jesús había venido sobre la base
de su soberanía, con la responsabilidad de regir sobre las naciones y restaurar
al mundo, pero debido a que la gente de Israel lo rechazó y lo forzó al camino
de la muerte, él no tuvo otra opción que la de ir al mundo espiritual. Sin
embargo, él cumplió su deber de lealtad y de amor filial hacia el Cielo. Aún
mientras pisaba el camino de la muerte él estaba cumpliendo su misión y
responsabilidad celestial en representación de toda la humanidad. El cumplió
con su deber de amor filial y lealtad cuando oró, “Padre mío, si es posible,
haz que pase esta copa de mí; hágase tu voluntad mas no la mía”. (Mat.26-29)
Eso significó que Satán no pudo invadir el
estándar de devoción aunque Jesús muriera, y a través de esto, él pudo
resucitar espiritualmente y establecer el estándar para el Israel espiritual. (19-207,
7.1.1968).
Cuándo Jesús gritó, “Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?” mientras su cuerpo estaba siendo rasgado, cuando su alma
estaba a punto de ser dislocada de su cuerpo en el camino del sacrificio,
cuando él pasaba sobre el pico de muerte, él se determinó a realizar su deber
de amor filial y lealtad a Dios hasta el mismo final; y al hacerlo, tuvo una
muerte noble en una posición superior a cualquiera en el mundo satánico. ¿Cuál
fue la condición que le permitió estar en una posición superior a cualquier
otro en el mundo satánico que hubiera muerto antes que él? Fue el hecho de que
él oró por sus enemigos. Esto se convirtió en el escudo que imposibilitó a
Satán invadir más allá. Dios amó a Jesús, y Jesús amó a Dios, y este amor
movilizó el poder de la resurrección de Jesús. (50-201,
7.11.1971).
Desde su niñez, Jesús debió haber sido
servido en la posición que habría hecho feliz a Dios, por el pueblo de Israel,
a quien El había escogido para seguir el camino de la lealtad y el amor filial.
Sin embargo, debido a que ellos no realizaron su misión, la “Iglesia Dentro del
Vientre” (en Corea) tuvo que revivir la posición victoriosa de Israel para dar
nuevo ímpetu a este trabajo. (24-191, 10.8.1969)
Originalmente, si José y María hubieran
sabido que Jesús era el hijo verdadero enviado por Dios, el príncipe de Dios, y
el Mesías de todas las naciones, ellos lo hubieran atendido como al príncipe de
Dios desde el día de su nacimiento. Ellos lo habrían venerado diariamente. Como
el Rey de todos los reyes, Jesús vino investido con la autoridad de Dios para regir
todo el Cielo y la Tierra
por siempre. Siendo este el caso, José y María debieron haber atendido a Jesús
con lealtad y amor filial, completamente devotos hacia él desde el momento en
que nació. Desde el punto de vista humano, ¿dónde tenemos una ley que requiera
que los padres sean leales y filiales hacia su hijo? Sin embargo, eso era
exactamente lo que se requería por la ley celestial. (16-27,
26.12.1965).
¿Por qué Jesús fue incapaz de
personalmente enseñar las leyes del Cielo que nos permitan asistir a nuestro
Padre, es decir Dios? Originalmente, si no hubiera existido la Caída , Dios se habría hecho
entonces el padre de Adán, pero la relación padre-hijo fue cortado por la Caída. Con el fin de
restaurar a través de la indemnización la incapacidad de Adán de desplegar sus
deberes de lealtad y amor filial requeridos por la relación padre-hijo, lo
estamos haciendo nosotros en su lugar. Dios no puede enseñarnos desde la
posición de padres antes de que esto pase. (15-219,
10.10.1965).
Capítulo Cinco
La inseparabilidad de la piedad filial, la
lealtad y la religión
No hay otra manera de poseer a Dios que la
de lealtad, y no hay otra manera de poseer a sus padres que con la piedad
filial. Consecuentemente, tienen que cumplir su deber de lealtad y piedad
filial. (14-90, 12.6.1964).
Aquellos que son verdaderamente filiales
en su familia están en el camino directo a convertirse en los ciudadanos leales
con su nación. Aquellos que son verdaderamente leales con su nación caminan
sobre la senda directa para convertirse en santos. Por favor entiendan esto.
Para sacar una conclusión, los que estén determinados a amar absolutamente a
sus padres, están siguiendo el camino de los hijos de piedad filial en la
familia, los que estén determinados a amar absolutamente a todos los ciudadanos
y la soberanía de su país es el camino de los ciudadanos leales, y determinarse
a amar al mundo es el camino de los santos.
Así, hasta el rey de un país tiene que
seguir a los santos y creer absolutamente en ellos o ellas. Los patriotas y los
ciudadanos leales tienen que seguir a su rey, y los hijos de devoción filial
tienen que seguir a los patriotas. Hay sólo una manera. Una manera. Entonces,
¿a quien deben seguir los santos? Deben seguir a Dios.
Dios tiene amor eterno, incambiable y
único. El santo, el rey, el ciudadano leal y el hijo de devoción filial, tienen
todos que seguir el mismo curso de amor eterno e incambiable. No importa
cuantos desvíos puedan tomar, todavía tendrán que regresar en la dirección
correcta para permanecer en el curso.
El individuo, la familia, la familia
extendida, la nación, todos deben ir por este camino; sin embargo si ustedes
son puestos a decidir entre sus obligaciones con sus padres y con su nación, y
son incapaces de cumplir ambas al mismo tiempo, ¿en dónde yacen sus
prioridades? Saben que entre piedad filial y lealtad nacional, deben dar
preferencia a la última sobre la primera, conforme a la ley del gobierno. La
razón para esto es que el país contiene muchas familias y padres.
(99 – 67, 23.7.1978).
Sean amigos de quienes puedan confiar para
siempre todos sus secretos. Alguien como ese es el mejor amigo que puedan
tener. El hombre que pueda dejar plantado a su esposa, sus padres, hermanos y
hermanas, con el fin de buscar y visitar a su amigo, es un amigo ejemplar.
Como amigos lleguen a ser representantes
del pasado, el presente, y el futuro. Luego, lleguen a ser representantes de la
familia. El padre y la madre enseñan a sus hijos a practicar la piedad filial
con el fin de establecerlos como representantes de la familia. En otras
palabras, ustedes tienen que convertirse en hijos de piedad filial.
¿Cuál es el camino más rápido para llegar
a unirse emocionalmente con sus padres? Siendo hijos de devoción filial.
Aquellos que han forjado el lazo de la piedad filial, el cual puede ser
reconocido por el Cielo y la Tierra, viven de acuerdo con el privilegio de
heredar el Reinado.
¿Cuál es la enseñanza de las tres relaciones
básicas y de las cinco virtudes cardinales? Esta nos instruye a ejemplificar el
tipo de piedad filial en la familia que pueda ser reconocida por la nación y el
mundo. Como Dios también reconoce ese tipo de hijo piadoso, El enviará a
alguien de ese linaje que pueda gobernar la nación.
Los hijos de devoción filial son
determinados en la familia, y los ciudadanos leales son determinados en la
nación. No es la gente que ha amado a Dios con todo su corazón, alma y mente,
sino sólo aquellos que también han amado así a su nación, quienes pueden llegar
a ser los ciudadanos leales. (32 – 258, 19.7.1970).
Si me preguntan, yo les respondería que la
persona más devota y leal es la que llegará a ser un líder. Sólo esta persona
es calificada para llegar a ser líder. La persona que tiene un doctorado en
física, no está automáticamente calificada para convertirse en el jefe. Si él
se une y se ajusta a la compañía, todavía no puede ser promovido cómo líder de
los obreros trabajadores. Los últimos factores decisivos no son el
conocimiento, la erudición o la competencia, sino más bien la devoción y la
lealtad.
Incluso si miramos atrás todo el camino en
la época en que los japoneses intencionalmente subyugaron a los 30 millones de
coreanos fuertes, podemos ver que la joven adolescente Kwan-sun Yu, quien se
les opuso, no fue una persona ordinaria por cualquier estándar. No obstante el
hecho de que su gente fue incapaz de ser leal y devota a su país, ella los
representó a través de su lealtad y devoción. Es por esta razón que ella posee
la autoridad del liderazgo ideológico que nunca será olvidado por los coreanos.
Aunque los patriotas no fueron capaces de
realizar su meta y fracasaron porque el momento no era el apropiado y el
ambiente no fue favorable, si hay alguien que es completamente devoto y leal
cuando el tiempo y el ambiente son propicios, ¿qué piensan ustedes que
ocurriría? ¿Piensan que sería capturado o asesinado? ¿Qué piensan ustedes que
sucedería?
Si los hijos de Dios que tienen el tipo de
lealtad con el cual ellos son preparados para morir cuando el ambiente no es
propicio, mantenerse firme cuando el momento y el ambiente son propicios, ¿qué
les sucedería? Mientras más activos son, más glorificados serán. No vacilen en
su camino. Tienen que tener la mente que nacieron para ese propósito, y que es
el único trabajo que están supuestos a hacer. Si ustedes mantienen su devoción
y sinceridad por un año, dos años o tres años, serán elevados más y más en
proporción con el período de tiempo que utilicen. (156 – 12,
2.11.1965).
Ustedes probablemente piensan que personas
como el Almirante Soon-shin Yi y la señorita Kwan-sun Yu son patriotas. Ellos
son llamados patriotas de este país, y ustedes podrían sentir que quieren ser
aun más fieles de lo que ellos fueron. Sin embargo, hasta ahora ustedes no
fueron capaces de hacer eso; desde ahora en adelante tienen que caminar el
sendero de la lealtad.
Sean la vanguardia de la liberación con el
fin de buscar el reinado de Dios. Por lo tanto, junto a este camino, aunque
sean acusados de ser una secta, aun cuando sean perseguidos o puestos en la
prisión, ustedes tienen que continuar la lucha. En esta lucha, necesitan
identificar a los adversarios que tienen que enfrentar y marchar hacia
adelante. Para la Iglesia de la Unificación, esta es la manera de avanzar.
No deben exaltarse por haber sido devotos
de sus padres. La piedad filial es simplemente la fundación en la que podrán
cumplir su deber de lealtad. Lleguen a ser la gente que pueda ser leal en lugar
de sus padres, y quienes puedan recibir la bendición de amor de sus padres en
su familia.
Al hacer esto, la pregunta es: ¿Cómo
podemos sobrepasar este estándar y realizar el reinado deseado por Dios,
nuestro Padre-Madre, quien busca bendecirnos con Su amor eterno? Cumplamos
nuestra responsabilidad y misión como ciudadanos del reinado de Dios. (29-110,
25.2.1970).
Estamos abrumados por la gracia de ser
avisados por el Cielo que Dios nos predestinó para ser Sus hijos e hijas; sin
embargo necesitamos preguntarnos, “¿cuánto he atendido a mí Padre? ¿Hasta que
punto he llegado a ser un hijo filial?”
Debemos relacionarnos con Dios
individualmente como hijos de piedad filial y manifestar el espíritu de
ciudadanos leales hacia la nación y su gente. Las enseñanzas Orientales de las
tres relaciones básicas y de las cinco virtudes cardinales son verdaderas e
instructivas. Ellas son semejantes a la lealtad y a la piedad filial hacia
Dios. De la misma manera, alguien que no sea devoto de sus padres no puede
convertirse en el hijo piadoso de Dios. De la misma manera, las personas que no
tienen la integridad de ciudadanos leales a su país, por todos los medios, no
pueden llegar a ser ciudadanos leales del Cielo. Esto es lo mismo para el mundo
espiritual y este mundo terrenal. Es lo mismo incluso para el mundo del
corazón, sólo que el contenido es diferente. (7-66, 12.7.1959).
Dado que el patriotismo está vinculado a
los ideales del Cielo, la mente original elogia el camino de la lealtad y de la
piedad filial. Sin embargo, los puntos de vista de Japón y Corea son
divergentes, dado que el Almirante, Soon-shin Yi fue el enemigo de Japón e Ito
Hirobumi fue el enemigo de Corea. Así es como fue. En este punto, Corea y Japón
trataron de estar en el centro. Consecuentemente, cada país tiene sus propios
héroes, pero ninguno de ellos tiene santos. Los héroes aman a su país, pero no
al mundo. Si Ito Hirobumi hubiera amado más, él no habría perpetrado sus
atrocidades. (229-247, 12.4.1992).
Cuando comparamos a una persona que tiene
un hijo devoto de sus padres y que vive su vida de acuerdo a como piensan sus
padres, con otra persona incapaz de completar su deber filial inmediatamente,
pero está haciendo su mejor esfuerzo en conformidad con los deseos de su gente
para la restauración de su nación, y está esperando impacientemente por ese
momento, cuando él puede hacer lo mejor de sí por el bien del mundo, mientras
que pospone sus deberes filiales para el futuro, esta persona es más necesaria
para el mundo. Visto desde esta perspectiva, podemos decir que la religión ha
venido a representar el esfuerzo por el futuro, siendo leal a la nación del
futuro, y estableciendo firmemente la fundación de piedad filial por el futuro.
(27-307, 28.12.1969)
El patriotismo no se centra en su país. La
filosofía de la Iglesia
de la Unificación
es de llegar a ser hijos de piedad filial quienes tienen el corazón de amor
para liberar a sus padres. Antes de que ustedes amen a su país, tienen que amar
a sus padres primero. Ustedes tienen que convertirse en los hijos filiales.
Sólo así pueden ustedes amar a su país, y en ese camino de amar a su país es que
ustedes pueden amar al mundo, y sólo amando al mundo es que pueden amar al
Cielo. Así es como es. Ustedes tienen que convertirse en hijos filiales hacia
sus padres primero. (139-275, 31.1.1986)
¿Qué clase de tiempo es ese en el futuro
por el que todas la religiones se están esforzando, en donde podemos practicar
la piedad filial y la lealtad a la nación? Es el tiempo cuando toda la
humanidad puede públicamente cantar canciones de felicidad, regocijándose por
primera vez sobre el punto de partida de la esperanza, y estar orgullosos en la
alegría y el gozo de Dios, que ha estado guiando la historia.
Seguramente la religión vino solamente por
el propósito de liderar este momento, prometiendo victoria, con el fin de
manifestarnos a cada uno de nosotros como el centro de todo el Cielo y la Tierra. (27-307,
28.12.1969).
Capítulo Seis
La lealtad, la piedad filial y el amor
verdadero determinan nuestro camino al Cielo o al infierno
Aunque
nos encontremos en un ambiente social de maldad, todavía tenemos padres
amorosos; ¡cuán felices somos de ser capaces de ir a ellos y derramar lágrimas
en sus cálidos brazos!
Cuando
están en una situación miserable sin nadie para abrazarlos o consolarlos, y van
hacia su madre y su padre apoyando su pesado cuerpo con lágrimas fluyendo sobre
sus pechos, sintiendo sus manos que silenciosamente les acarician, ninguna
cantidad de dinero podría comprar esto jamás. Es en esa situación que pueden
tener un corazón agradecido, y un sentimiento de satisfacción superior a esa de
un comandante terrenal que ha ganado una dura batalla.
Por
esto es que les estoy pidiendo que se conviertan en hijos e hijas de piedad
filial. Cuando se hacen daño, sus padres siempre están listos para escucharles,
de noche o de día. Ellos están siempre dispuestos a darles palmadas en el
hombro y abrazarlos. Aun si no han podido preparar una venda o medicina, ellos
le darán una venda de amor, o alguna medicina de amor. Esto es realmente
asombroso. Tal lugar está lleno de la fragancia de la paz. Tienen que saber que
no hay poder mayor que este.
Nada
puede apagar la esperanza que arde en los corazones de los padres que viven
toda su vida enlazados con los vínculos del amor, por sus hijos, ofreciendo su
sudor, su sangre, encorvados por la edad y sus caras devastadas por el tiempo.
A
pesar de los obstáculos que encuentran, en ellos reside una fuerza que les
permite limpiarlos a paso erguido.
Para
el camino del patriota ocurre lo mismo. Los antepasados de nuestra nación
marcharon el sendero del patriotismo con un corazón lleno de amor profundo por
sus padres. Nuestro orgullo como sus descendientes que pueden heredar este amor
es amar como ellos lo hicieron.
En
consecuencia, deberíamos amar a nuestro país como sus ciudadanos. No deberíamos
comer el pan de la pereza en detrimento de nuestra nación. Pueden hacerlo como
niños hasta que crezcan; esto conserva su validez mientras continúen inmaduros
y en el proceso de educación, pero no cuando alcancen
la mayoría de edad.
¿No destetan también los bebés la leche materna después de algunos meses?
Cuando
los niños empiezan andar, no es un pecado que agarran galletas que sus padres
guardaron y se las llevan a la boca. Cuando lo hacen, sus padres no les
gritarían, “¡eh!, ¡pequeño bribón! Eres un ladrón. ¡Voy a darte una lección!”
Más probablemente, ellos les darían una nalgadita y dirían, “¡muchacho
inteligente! ¿Cómo sabías que estaba allí? ¡Eres más astuto que yo!” Este es el
corazón de un padre. (175-207, 17.4.1988).
Por
la Caída de Adán y Eva en el Jardín del Edén, las semillas del pecado original
fueron cosechadas por sus hijos Caín y Abel. Como tal, los padres que habían
sembrado las semillas del pecado tuvieron que ser restaurados. Además, la base
de los hijos que pueden cumplir sus deberes de lealtad y piedad filial tiene
que ser restaurada centrado en el fundamento de los padres históricos
restaurados del Cielo y la Tierra. Fue sólo después de que este estándar había
sido establecido que el Día de Todas las Cosas pudo aparecer por primera vez. (16-259,
19.6.1966).
¿Acaso
no es amor querer ser ayudado por su padre y su madre en el hogar? Si ellos los
aman, naturalmente ustedes quieren amarlos. Esto es un principio universal.
Todo lo que surge del corazón es conectado a la relación padres-hijos. Todo
deriva de las semillas que fueron plantadas en su pueblo natal. Debido a la Caída , todo salió mal, y
ahora tiene que ser resuelto en la Tierra.
Regresen a sus pueblos natales y pongan en un sitio visible
el cartel declarando que ustedes son los mejores hijos e hijas de piedad filial
y son más amorosos que los que están en el lado de Satanás. Con esto, no sería
el arcángel sino los espíritus buenos que descenderán sobre la Tierra. Entonces
los espíritus que trabajan en el nivel horizontal, con un corazón amoroso,
vendrán a sus casas aquí en Seúl y cooperaran con ustedes. Pueden entonces
extender su base horizontal de esta manera. Esto es restauración. (175-44,
6.4.1988).
Cuando
somos acusados y perseguidos por un manojo de narcisistas presumidos que ocupan
las más altas posiciones en la sociedad, y estamos luchando con lágrimas para
recobrarnos con nuestros cuerpos salpicados de sangre cerca del límite de la
muerte, ¿cual es el único trabajo pendiente que debemos abandonar en el pasado,
la herencia que podemos legar, y la última voluntad y testamento? Son nuestros
corazones ardiendo intensamente por el beneficio del Cielo y nuestras mentes
como hijos de devoción filial, ciudadanos leales y virtuosos. Un grupo que
encarne tales cualidades nunca fallecerá. (150-153,
9.1.1961).
Claramente
conociendo, distinguiendo y recorriendo el sendero de la honradez es el camino
de la lealtad y la piedad filial. Como tal, no malgasten sus días en vano. Esto
es lo mismo que endeudarse.
Arrastren
a la gente que está a su alrededor y tráiganla aquí. Si no son lo bastante
fuertes, deberían buscar ayuda para halar más fuertemente, a fin de acercarlos
a nosotros; eso no es un pecado.
¿Por
qué tenemos que ir a tales extremos? Es a fin de educarlos y llevarlos a un
lugar bueno. Como tales condiciones existen, podemos hacer cualquier cosa. Así,
desde ahora no deberían dejar a la gente hacer lo que a ella le place. (243-51,
1.1.1993).
La
lealtad que ustedes demuestran será inmortalizada por sus descendientes, y
cuando vayan al mundo espiritual, serán elogiados por sus méritos, que son el
resultado de sus esfuerzos. La era de la indemnidad ahora ha pasado, y desde
ahora podrán establecer una brillante tradición de acuerdo con el nivel y el
grado de sus actividades. Esto se hará su dividendo. Sabiendo que estamos
colocados en tal punto de la historia, nos permite consagrarnos a nuestra tarea
con mucha seriedad. (38-126, 3.1.1971).
Si
absolutamente recorren el camino de la lealtad y la piedad filial, entonces
ustedes entrarán en el reino original de Dios, pero si se le oponen, en la
dirección de 180 grados, ustedes acabaran directamente en el infierno.
Tienen
que conocer que el libertinaje sexual es el dominio de Satán del amor lleno con
espíritus malignos para causar la perdición humana y para ampliar el infierno
en la Tierra. Desde el punto de vista de
Dios, del amor absoluto, el abuelo y la abuela son uno; ellos no pueden ser
separados. Ellos absolutamente tienen que ser un solo cuerpo centrado en Dios y
centrados en el amor. ¿Qué es amor? Es encajar lo convexo y cóncavo
completamente; la madre y el padre, el esposo y la esposa, el hijo y la hija
con su respectivo cónyuge: todos tienen que hacer esto absolutamente. Esto es
lo que Dios desea. (280-135, 24.11.1996).
Los
padres contemplan a sus hijos de piedad filial con lágrimas en sus ojos y les
desean bendiciones eternas. Tal trasfondo existe en el reino del corazón. Es
temeroso. En este mundo hay muchas personas que se comparan con otras, oran y
se engañan a sí mismas, y finalmente desaparecen; pero, cuando los hijos de
devoción filial verdaderos se hacen el centro, entonces, lágrimas fluirán en su
hogar entre ellos y sus padres, y se harán hijos de devoción filial y sus
padres desearán que la bendición de la nación futura este con su familia. (247-32,
21.4.1993).
Yendo
sobre el camino de la piedad filial por el beneficio de Dios, aun si tienen que
morir lejos de su hogar, ustedes deberían proteger su comunidad de tal manera
que se ganaran el aprecio de sus vecinos. Sólo legando tal herencia pueden ir
al Cielo. Si no, no pueden. (280-41, 13.10.1996).
Creemos
en el Dios que quiere realizar un solo mundo, un mundo de un solo propósito.
Como Dios es Jehová y el Señor de todas las naciones, y el centro de todos los
centros, cuando lo miramos de lejos, queremos ser ciudadanos leales ante Él.
Hemos nacido para esta tarea y esta responsabilidad. Entiendan que mientras nos
acercamos a Él, Él se hace nuestro Padre-Madre, a quien debemos la tarea de ser
Sus hijos e hijas piedad filial. Esa es nuestra prioridad. Sólo cuando han
vivido de esa manera le pueden decir a Dios, “Si usted quiere enviarme al
infierno, envíeme. Si quiere enviarme al Cielo, envíeme. Haga lo que Usted crea
más conveniente.” Nadie iría al infierno
después de vivir de esa manera. (154-314, 5.10.1964).
Como
representantes de las nacionales responsables del mundo, ustedes tienen que
alcanzar la unidad con los Estados Unidos, que tiene la responsabilidad como la
nación que representa el mundo. Tienen que convertirse en “Caines” perfectos
ante mí, como la gente que representa sus naciones y al mundo. Entiendan que no
pueden tener sus propios conceptos personales acerca de esto. Comprendan que en
este tiempo excepcional, ustedes tienen que estar determinados a representar la
historia mundial, ser el representante Caín de todos los Caines, ser los
arcángeles que puedan avergonzar al arcángel del mal superando sus condiciones
de indemnización y siendo arcángeles leales del Cielo. (88-143,
10.8.1976).
Capítulo Siete
Dios y los Padres Verdaderos
Sección 1. Los Padres Verdaderos son el
prototipo de la lealtad y la piedad filial
Nosotros llamamos a Jesucristo el “Rey de
Reyes,” el “Señor de Señores” o el “Ser Sujeto del Ser Absoluto.” Sin embargo,
no hay nadie quien pueda estar delante de Él y ser bendito con el título de
siervo leal. Por favor, entiendan esto. Ningún individuo leal, hijo devoto o
mujer virtuosa del Cielo ha surgido aún.
Si hay una persona que tenga fe absoluta,
Dios querría bendecirlo y establecerlo en la posición más elevada, desde la
cual él podría gobernar el Cielo y la Tierra. Para que esto sea así, él debería ser
llamado el siervo más leal y el hijo más piadoso, ya que los creyentes son
llamados sus novias, ellos tienen que ganar el título de “Las Mujeres más
Virtuosas.” Dios ha conducido su providencia de la restauración durante 6,000
años, pero ha sido incapaz de bendecir a alguien diciendo: “Usted es mi siervo
más leal y sin igual a lo largo de toda la historia” o “Usted es verdaderamente
el hijo de devoción filial que he estado esperando tener desde el Génesis.”
Tampoco ha sido capaz de bendecir a alguien como su hija virtuosa.
Ninguna de las naciones del mundo ha
llegado a ser el país que posea la soberanía que Dios pueda designar como suya;
ninguna de sus familias ha llegado a ser la familia donde hayan Padres
Verdaderos, a quien Dios pueda amar y proteger eternamente; tampoco nadie en la
Tierra ha sido capaz de convertirse en la novia o el novio verdaderos en
quienes Dios pueda confiar eternamente.
Así, desde el Génesis hasta el día de hoy,
Dios, el Creador, no ha sido capaz de asignar entre la gente que vive en la
Tierra a alguien como a su hijo o hija amado, o como a su hijo de devoción
quien pueda representar el Cielo y la Tierra. Tampoco, ha sido capaz de asignar
a alguien como su siervo leal o una mujer virtuosa ante Él.
Nosotros quienes vivimos en el mundo
caído, anhelamos la nación en la cual podamos volvernos los siervos leales
aprobados por el Cielo, para un mundo donde podamos convertirnos en hijos de
devoción filial en la presencia de los Padres Verdaderos, el mundo original en
el cual Dios pueda abrazarnos en su pecho como novias y novios verdaderos. Esta
es la gran meta deseada por la humanidad. (9-102,
24.4.1960).
Como este mundo esta añorando a los
padres, nos estamos preparando para el día cuando aquellos Padres vendrán. El
único señor, el único padre, el único mundo, son los frutos y los objetivos por
los cuales Dios ha esperado y trabajado arduamente por más de seis mil años
hasta el día de hoy. Un heredero del corazón, quien pueda pararse representando
a sus padres, tiene que aparecer.
Un heredero de corazón no es uno que
solamente habla, o alguien que simplemente aparece para ser un heredero o uno
que pasa un buen tiempo; por el contrario, es uno que asume la propiedad de la
tristeza y el sufrimiento de sus padres, se atormenta y se aflige en el lugar
de su padre y lucha de corazón para establecer el camino, el deber de lealtad y
la piedad filial ante el Cielo. Solamente tal gente puede estar de pie ante el
Cielo. (9-30, 3.4.1960).
El curso de la historia hasta hoy día, ha
sido uno de guerra intermitente, entre el bien y mal. Confrontados con tal
pasado, cada individuo debe separar el mal y el bien. Es el individuo quien
tiene la llave del éxito o el fracaso.
Tengan en cuenta, que ustedes son las
figuras públicas que deben superar el nivel individual. En el pasado, nuestros
antepasados trabajaron mucho para realizar su misión pública a través de la
lealtad y la piedad filial; así, la persona que debe heredar los grandes logros
históricos de sus antepasados, cuando se refiere a su misión pública, tiene que
ser capaz de ser mucho más leal de lo que ellos fueron. Por lo tanto, si vamos
a asumir una misión pública, necesitamos tener un corazón universal y la
resolución de lealtad, de la piedad filial y de la virtud, que supere la
historia. (11-270, 17.12.1961).
¿Quién es un siervo leal? ¿Es alguien
devoto de su rey? No. Deben saber que un siervo leal (patriota) es alguien
quien conoce cómo vivir para la gente, de la misma manera que se vive para el
rey. Entonces, ¿quién es un hijo de devoción filial? No es alguien que está
dedicado a sus padres. Sepan que un hijo piadoso es alguien que vive para sus
hermanos, de la misma manera que lo hace para sus padres. ¿Cuáles son los hijos
verdaderamente sagrados, los hijos e hijas de Dios? Los hijos y las hijas
verdaderamente sagrados, son las personas que procuran vivir por el bien de
todo lo que es de Dios, de la misma manera que viven por Él.
Es por eso que digo que iré por el camino
del hijo sagrado. Amo a Dios, pero también amo a todo el género humano, aun a
mi enemigo: los Estados Unidos. Solo cuando hago la voluntad de Dios, quien ha
estado observando, será capaz de decirme: “¡Mi hijo!” No soy hijo de ningún
país particular. Nací en Corea, pero no soy coreano. No soy un hijo de Corea.
Una persona a quien Dios pueda decir: “¡Mi hijo!” es una persona que vive para
todo el género humano de la misma manera que ella vive para Dios.
Tal persona es el hijo o hija de Dios.
Como Dios es un ser que se olvida de sí mismo y se preocupa por la gente, si
hay alguien que obra de esta manera es su hijo o hija de piedad filial. Ustedes
tienen que conocer esta definición claramente. Somos la gente que comienza
sobre el camino de los hijos de devoción filial, progresando a través del
camino de los ciudadanos leales, para alcanzar el camino de los hijos e hijas
sagrados. Nosotros no aspiramos a la santidad. Basados en tales contenidos, al
cumplir el deber de los hijos e hijas sagrados a través de los deberes de los
hijos de devoción y los ciudadanos leales, de esta manera, ¿con qué nación
terminamos? Terminaríamos con el Reino de los Cielos en la Tierra. Un país que
vive de este modo, irá al Cielo como es. Lo que quiero decir es que poner esto
en la práctica, era el ideal divino de la Creación. (133-241,
19.7.1984).
Sección 2. La lealtad hacia los Padres
Verdaderos es la lealtad hacia Dios
La humanidad está afrontada con la
condición difícil de ser hijos de devoción filial. Los seres humanos son los
principales culpables quienes causaron la infelicidad. Habiendo sido
inexpresablemente impíos hacia Dios, tales hijos infieles deben ocupar la
posición que les permitirá hacerse hijos e hijas piadosos, y recuperar su
dignidad ante el Cielo.
Los miembros de la Iglesia de la Unificación se
encaprichan diciendo que se han prometido convertirse en hijos e hijas de
devoción del Cielo. Sin embargo, desapasionadamente tenemos que emprender una
re-evaluación crítica de nosotros mismos. Tenemos que preguntarnos: ¿cuántas
veces nuestras manos han llegado a ser las manos de un hijo de devoción que el
Cielo anhela? y ¿cuántas veces nuestras caras se han hecho las caras de los
hijos de devoción que el Cielo puede anhelar?
Si nos preguntamos: ¿personalmente nos
volvimos o no los catalizadores de la piedad filial?, ¿estamos venciendo
cualquier adversidad que podamos enfrentar día y noche?, ¿realmente hemos
tenido éxito en parecernos a nuestro Padre-Madre, quien ha trabajado duro
inexorablemente a fin de permitirnos iniciar el camino de la piedad filial? No
tendríamos suficiente certeza para responder. (60-19, 1.8.1972).
Aquellos, que quieren llegar a convertirse
en hijos de devoción filial deben ser las personas que vienen adelante a asumir
la responsabilidad por el sufrimiento de sus padres o, escogen el camino más
difícil para entrar en el lugar de sus padres.
Si hay padres que desean hacer que su hijo
de devoción termine como un vago, ¿qué lo pondrían hacer? Ellos probablemente
lo animarán a asumir tareas desafiantes. Entre todos sus hermanos, ellos
escogerán las situaciones más difíciles de hacer para que él las haga,
ordenándole “¡Ey!, ¡ven y haz esto!”
El que viene con el nombre del hijo de
mayor devoción, sin dudas es el Mesías. La que viene con el nombre de la hija
con devoción sin igual es su Novia.
Como Jesús es un hombre, ¿debemos llamar
sus novias a todas las mujeres? ¿Hay allí muchas novias? Si hay, pero solo es
una. Cada una puede competir para convertirse en la novia. (62-41,
10.9.1972).
Si ya existieron hijos de devoción en la
historia de su pueblo natal, ustedes tienen que reemplazarlos a todos ellos
como el gran rey de los hijos de devoción. Si ha habido siervos leales,
entonces deberían sobrepasarlos como el gran rey de siervos leales. Aun por
mucho que podamos convertirnos en un hijo de devoción o un siervo leal, sin
tener una relación horizontal con los Padres Verdaderos, esto no serviría para
ningún propósito. Solo cuando los Padres Verdaderos se vuelven el padre
horizontal en el nivel horizontal es cuando el Padre vertical aparece. Cuando
el polo “negativo” absoluto aparece, entonces el “positivo” absoluto viene a
buscarlo. (177-347, 22.5.1988).
Los Padres Verdaderos son los únicos que
han realizado los deberes familiares de los hijos de piedad filial en la
familia, ciudadanos leales (patriotas) en la nación, santos en el mundo, e
hijos sagrados en el Cielo y en la
Tierra.
Sin tal concepto, ustedes no pueden estar
de pie centrados en Dios como los hijos de devoción que Él desea en la familia,
como los patriotas que desea en la nación que está centrada en Dios, como los
santos que desea el mundo y no pueden ser los hijos sagrados devotos del Cielo
y la Tierra.
Debido a eso, cada uno de nosotros, con el
fin de restaurar el mundo satánico a través de la indemnización, tenemos que
cumplir esas cuatro condiciones principales y dedicarlas al Cielo. Los hijos e
hijas sagrados, deben observar tanto la etiqueta real del Cielo y de la Tierra como el protocolo
del palacio; así como ambas leyes, las cuales gobiernan la nación celestial y
la terrenal. El reino de Dios también tiene su propio palacio y nación.
Ustedes tienen que perfeccionarse y saber
cómo obrar de acuerdo con la etiqueta real y el protocolo del palacio y todas
las leyes sobre la Tierra
y en el Cielo. Solamente así ustedes cumplen su deber familiar como hijos e
hijas sagrados. Una vez que han vuelto a su patria, ustedes deben
sustancializar el punto número dos del juramento familiar, convirtiéndose en
hijos de devoción, patriotas y hombres y mujeres virtuosos. El punto número
dos, del juramento familiar, necesita ser realizado. Les estoy diciendo esto
porque Dios ha sido incapaz de poseerlo todo hasta ahora, todo había
pertenecido a Satanás. (266-145, 22.12.1994).
Yo estoy esperando impacientemente la
aparición de la gente que jure cumplir su deber de lealtad y piedad filial a
Dios, a través de lo largo y ancho de la Península Coreana ,
en nombre de los 30 millones de fervorosos coreanos.
Yo ya había hecho jurado de esto antes que
ustedes incluso lo concibieran, y había pisado este camino cuando ustedes no
pensaban en hacerlo ni aún en sus sueños más difíciles. Si dicen que ustedes
son personas de muchas lágrimas, entonces yo diré que yo he derramado más
lágrimas que cualquiera de los treinta millones de personas de esta raza.
Simplemente si alguien viene a mí y me dice una palabra, me puede deshacer en
lágrimas incontenibles.
Soy una persona digna de compasión desde
el punto de vista mundano. ¿Qué tan digno de compasión soy yo? No importa qué
tan amplio el Cielo y la Tierra
puedan ser, no tengo ningún lugar donde pueda poner mi mente para descansar. Yo
puedo entender el corazón de Jesús cuando él dijo, “los zorros tienen guaridas
y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo de Hombre no tiene un lugar,
para recostar su cabeza.” (Mateo 8:20) (13 - 35,
16.10.1963).
¿Me han mostrado ustedes devoción filial,
como harían con Dios? Les digo que incontables hijos de devoción en el mundo
satánico, quienes han venido e ido han levantado monumentos erguidos en sus
países, en memoria de Dios.
¿Cuándo han cumplido ustedes sus deberes
como patriotas? Ustedes no pueden hacerse un hijo de devoción o un siervo leal
antes de que hayan ofrecido su vida, durante todo el camino, hasta el día de su
muerte. Yo anhelaba esa clase de persona, y por esto los eduqué; sin embargo,
han descendido por debajo del estándar.
¿Cuándo han amado a su país en el
verdadero sentido de la palabra? ¿Cuándo han amado a sus hermanos y hermanas en
el verdadero sentido de la palabra? ¿Cuándo me han amado en el verdadero
sentido de la palabra? ¿Cuándo han amado ustedes a mi familia en el verdadero
sentido de la palabra? ¿Según el principio de restauración por indemnización,
no tienen ustedes que ser mejores que cualquier hijo de devoción o patriota del
pasado? ¿No es esto, lo que el Principio les enseña? ¿Han logrado ese estándar?
Ustedes deben saber esto. (68 - 268, 15.8.1973).
¿Por qué son incapaces de ser leales hasta
el punto de tener atadas las manos al realizar mis órdenes? Porqué no son
capaces de hacer tal condición histórica que cause en aquellos quienes los vean
y escuchen su testimonio quedar sofocados, hasta estallar en lágrimas; a pesar
de que lo que les estoy pidiendo hacer es bastante simple y fácil.
Les pregunto por qué no han practicado la
piedad filial ante su padres, en nombre de su familia y la lealtad hacia su
nación, y por qué no han cumplido todas sus responsabilidades hacia el Cielo, a
pesar de recibir la posibilidad absoluta para avanzar con la autoridad de la
victoria histórica y de heredar incondicionalmente todos los grandes logros del
Cielo. Solamente cuando ustedes hayan cumplido esa voluntad; no habrá nadie que
los cerque cuando vayan de la
Tierra a través de su nación al Cielo.
Satanás ha bloqueado el nivel de la
familia. Sin embargo, perfeccionar a una persona podría ser en el nivel
individual, pero es inútil si ella es infiel a sus padres. Esto es así, no importa
qué tan filial una persona puede haber sido en su familia, es inútil si ella es
desleal a su país, y no importa qué tan leal una persona es a su país si es
desleal al género humano; será incapaz de ir al Cielo. (158
- 143, 26.12.1967).
Incluso si no han sido fieles y han
fallado en amar a la
Madre Naturaleza , a sus padres de nacimiento, al mundo
espiritual y a Dios, en virtud de haberme asistido como al Padre Verdadero, a
ustedes se les conferirá la calificación de hijos de devoción filial. Debido a
eso, tienen que seguirme impávidamente. (105 - 112,
30.9.1979).
¿No dicen que los jóvenes en este mundo no
pueden olvidar su primer amor? Como ninguno de ustedes ha estado casado, no
pueden saberlo, pero les estoy diciendo que el primer amor es inolvidable.
La relación entre Dios y la humanidad es
la de padre e hijo y Dios nunca puede rechazar a esos hijos e hijas quienes son
recordados como que han practicado la devoción filial. Es porque ellos estaban
en una mejor posición que Adán y Eva. ¿Se hicieron Adán y Eva hijos de
devoción? Ellos no lo hicieron. ¿Cuál es el camino para llegar a ser un hijo de
devoción? A fin de andar ese camino, es necesario vivir según la Voluntad del Padre. Una
persona quien no lo esta haciendo así, no puede hacerse un hijo de devoción. (57
- 153, 31.5.1972).
A fin de realizar su deber de piedad
filial con su Padre-Madre, quien ha estado trabajando enérgicamente para
ustedes, primero deben consolarlo con sus lágrimas, y luego quitar la cruz de
su espalda y avanzar cargándola con dignidad.
Con el corazón proclamando el hecho de que
el camino de la cruz de Dios andado por sus hijos ha sido miserable, ustedes
deben estar parados en la posición de decir: “Padre, por favor no sufra más.
¡Padre, por favor no se preocupe más por mí!” ¿No piensan que esta es la
actitud de un hijo de devoción filial que puede estar de pie ante Dios, nuestro
Padre, quien ha estado afligido hasta ahora? Cuando pienso en ello de esta
manera, yo entiendo el hecho de que nosotros hoy hemos sido demasiados descarados
y arrogantes ante Dios. (31 - 35, 12.4.1970).
Deben moverse con la conciencia, de tal
manera que cuando atiendan a los Padres Verdaderos en nombre del Cielo y la de la Tierra , se harán la gente
de mayor lealtad y piedad filial, mucho más que cualquiera de sus antepasados
en la historia o alguien de cualquier otra época antigua. Entonces el Cielo y
toda la gente a su alrededor será influida y se unirá con ustedes. (275
- 187, 8.12.1995).
Deben ser leales a su sociedad, a su
iglesia y a su familia. ¿Qué clase de lugar es la iglesia? Es el lugar que le
ayuda a formar y nutrir su carácter. Debido a la Caída, la iglesia es
necesaria. Esto no es solo para la familia y la sociedad.
La restauración del carácter no se da por
sí mismo. Graduarse con un grado de doctor de alguna universidad no significa
que su carácter haya sido restaurado. Por esta razón, necesitamos la iglesia.
Por lo tanto, ¿dónde deberían practicar la
lealtad? En su iglesia, antes que en su familia. En su iglesia antes que en la
sociedad. La iglesia está en la posición de sujeto (iniciador y director), la
familia y la sociedad están en posición de objeto (receptor y respondiente).
¿Dónde está situada la persona sabia? Ella no esta en la posición de objeto
recíproco, está en la posición de sujeto recíproco. La posición del sujeto
recíproco es sólo una. El objeto recíproco tiene que girar 360 grados a través
de los cuatro puntos cardinales de Norte, Sur, Este y el Oeste, pero el sujeto
recíproco no tiene otro lugar, sino el centro. Hay sólo un punto absoluto en el
centro, no dos. ¿Puede haber dos puntos en el centro? Si este se mueve de un
lado a otro, hay un gran potencial para el fracaso. (25 - 126,
30.9.1969).
Para ser presidente se debe preparar una
plataforma adecuada. Incluso, alguien que nació como el príncipe heredero
primero debe aprender todas las leyes relevantes, las reglas y regulaciones a
fin de convertirse en rey. Ustedes no deben solamente hablar bien, deben
también participar en el curso final de la historia humana. De esta manera Dios
los sellará con su aprobación: “sí usted ha sido un hijo de piedad filial.” Él
los enviará al Cielo como hijos de devoción de la nación celestial. ¿Qué tan
asombroso es este amor? ¿Qué dije yo que era la base para esto? La
Iglesia-hogar. El Reino de los Cielos es el lugar en el cual entrarán los hijos
de devoción.
Un hijo infame, por muy hijo que él pueda
ser, no entrará. Para ir con el nombre de hijo de devoción filial debe hacerlo
a través de la Iglesia-hogar, que sirve este propósito. Así recibirán el sello
de aprobación. (122-124, 1.11.1982).
La gente que simplemente vive
confortablemente dentro de su familia es tonta. Esta sólo puede quedarse dentro
de los límites del reino familiar del Cielo. Debido a eso, yo les estoy
diciendo que deben convertirse en familias representativas y centrales. Por
eso, yo les insisto en que el camino de los hijos de devoción, siervos leales o
patriotas, santos e hijos e hijas sagrados, es el único camino. Naturalmente,
es el camino que inevitablemente deben seguir.
Por esta razón deben ser hijos piadosos en
la familia. Después deben convertirse en patriotas para la nación. Desde el día
de su nacimiento, los patriotas no se apartan de su deber. Ellos deben proceder
enfocados noche y día. A lo largo de mi vida, ya sea dormido o despierto, nunca
perdí el enfoque en la
Voluntad de Dios. Desde que me levanto de mi cama, yo
mantengo este enfoque.
Durante mil y hasta diez mil años, yo
mantendré este enfoque. Como he ganado esta clase de victoria soy capaz de
decirles que si ustedes logran sus responsabilidades como mesías tribales, todavía pueden borrar todos sus errores pasados y
cumplir sus responsabilidades, como los mesías
nacionales. Allí es donde, deben hacerse hijos de devoción filial y
patriotas. Oro por sus hermanos y hermanas, con el corazón de amar a las
naciones del mundo. Sólo así pueden aparecer ante la presencia real de Dios,
con el estatus de hijos e hijas celestiales después de sus Padres. (283-77,
4.8.1997).
Yo llevé la nación en mis hombros. Sobre
ese camino, ustedes son siervos meritorios. Por eso, ustedes tienen que
entender que estamos preparando el terreno para el hijo de devoción filial, la
mujer virtuosa y el siervo leal. Esta es la misión del mesías tribal. El hijo piadoso está en la posición del hijo en la
familia, la mujer virtuosa está en la posición del marido y de la esposa, y el
siervo leal está en la posición de los padres que representan el país.
Haciéndose siervos leales, ustedes representarán la posición de los padres
uniéndose con la nación. (220-153, 16.10.1991).
Dios derramó muchas lágrimas por mí.
¿Ustedes no sabían eso?, ¿Verdad? Entre todos ustedes, ¿dónde están los hijos e
hijas de devoción filial que me hacen derramar muchas lágrimas? Eso es lo que
yo deseo. No he sido capaz de encontrar a esa gente hasta ahora. Esto es una un
asunto serio. (256-26, 12.3.1994).


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